América

El binomio Democracia/Imperio de Atenas aplicado a los EE.UU. del Presidente George W. Bush y la Guerra contra el Terrorismo: “Realpolitik” de una Superpotencia en el alba del siglo XXI

Si lo deseas, puedes escuchar una Playlist en Spotify con música que ilustra algunos aspectos de este artículo.

Estados Unidos al acabar la Guerra Fría (1947-1991) se erige no sólo en el indiscutible vencedor del gran conflicto político, ideológico y económico de la segunda mitad del siglo XX que algunos periodistas, historiadores y analistas califican como La Tercera Guerra Mundial, sino que surge de ella como la única superpotencia del planeta. Se imponía así la “Pax Americana” y se alumbraba el “Nuevo Orden Mundial” (NOM) que ya anunciaba George H.W. Bush un 11 de septiembre de 1990 en una sesión del congreso norteamericano. Un NOM pero que no llegaría a ser visible hasta precisamente su sucesor Bill Clinton quien sería el primer presidente norteamericano sin contar con la antítesis que representaba el bloque soviético, y pondría las bases con la llamada “Doctrina Clinton” para la descarnada política exterior y expansionismo americano de George W. Bush después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Una forma de realizar política que vendría determinada por las aportaciones de personas de la talla de Henry Kissinger, Zbignien Brezinski o Robert Kagan. 

Pero antes de entrar en materia … ¿Qué queremos decir cuando hablamos de superpotencia mundial a día de hoy? Hay varias formas de definir el término, pero podemos juntar diversas opiniones vertidas entorno ello por Nicholas Spykman, Lyman Millar o Paul Dukes para poder resumir que para ser considerado una Superpotencia se debe al menos:

  • Poseer una capacidad militar que le permite intervenir en cualquier punto del globo en un plazo razonable de tiempo. Además, posee la capacidad nuclear suficiente para destruir el mundo.
  • Poseer toda una serie de países fedatarios-aliados subordinados a su estrategia a nivel geopolítico. Por ello dispone de una capacidad diplomática muy potente.
  • Disponer de una capacidad de generación económica y de domino como poco a escala continental.
  • Se es capaz de hacer extender sus valores y principios civilizatorios a través de una poderosa capacidad de generación cultural (radio, prensa, cine, televisión, música, etc.)

Es decir, es preeminente en los ejes militar, económico, político y cultural que es lo que EE.UU. sigue cumpliendo de forma solitaria a nivel global de los años 90 a la actualidad. Y esto lo podemos afirmar y seguir manteniendo aun y los hechos acontecidos a partir de 2008/2010 en el panorama internacional y sobre todo el ascenso de potencias regionales que en algunos campos discute de “tú a tú” la hegemonía estadounidense, como sería el caso de la República Popular China en el eje Asia-Pacífico o incluso la intervención de la Federación Rusa en la Guerra Civil Siria como puesta en escena de la vuelta al tablero geopolítico de Rusia después del desmembramiento de la U.R.S.S. y unos muy turbios años 90 para el país euroasiático.

La analogía histórica la podríamos realizar comparando al Imperio Estadounidense de finales del siglo XX d.C e inicios del XXI d.C con el Imperio Ateniense del siglo V a.C. Atenas en aquella época era la potencia pujante y podríamos decir dominante del mundo helénico (con el perdón de Esparta) y basaba su poderío tanto en su sistema institucional con la Constitución Democrática como en lo que primero fue la Liga de Delos y su primacía interna que acabó por desarrollar el que hoy conocemos como Imperio Ateniense, que sería una de las dos potencias enfrentadas en la Guerra del Peloponeso de finales del siglo V a.C; la otra sería Esparta. Así pues, tenemos un binomio o dos elementos que nos pueden permitir definir a Atenas y nos pueden servir también para definir el modelo estadounidense: Democracia/Imperio.

Este binomio Democracia/Imperio o dos caras de la misma moneda para el caso que hablamos lo podemos ver en cuanto a nivel interno y externo también en los EE.UU. : Se organizan con una constitución y leyes que organizan un sistema institucional donde, a priori, todo el mundo es igual ante la ley y todo el mundo dispone de una serie de igualdad de oportunidades, con libertades y derechos. No por nada los Estados Unidos se han dado a conocer al mundo como “The land of the free” (La Tierra de los libres) o “The Land of opportunities” (La Tierra de las oportunidades). A su vez, la primacía estadounidense se basa en el mantenimiento de facto de un Imperio allende sus fronteras, un Imperio que podríamos llamar global ya que abarca en mayor o menor medida todos los continentes del planeta. A la liga de Delos le podemos poner la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) como símil de gran alianza política y militar con los EE.UU. a la cabeza de la misma.

Otro elemento que hemos introducido al comenzar el artículo pero que también requeriría una pequeña explicación sería lo que se llama “Doctrina Clinton”, que, si nos fijamos bien, vendría a ser la base sobre las que las siguientes administraciones norteamericanas fijarían su política exterior: Del propio Bill Clinton, pasando por Bush hijo, Barack Obama pero que en cambio se rompe en cierto sentido bajo la actual administración de Donald Trump. Dicha doctrina podríamos resumirla en dos conceptos fundamentales:

  • “Engagement”, o compromiso. EE.UU. se compromete a influir en los asuntos internos de otra serie de países si así se considera, de forma directa o bajo el paraguas, promoción e iniciativa a través de instituciones internacionales como Naciones Unidas. Lo vimos en las Guerras de la antigua Yugoslavia entre 1991 y 2001, en Somalia entre 1992 y 1995 (UNOSOM I y II) y las campañas contra Irak que siguieron a la Primera Guerra del Golfo como la Operación “Desert Fox” de 1998.
  • “Enlargement”, o extensión o ampliación. EE.UU. amplifica un papel que ya hizo durante la guerra fría pero que ahora, en aquellos momentos del “fin de la historia” según Francis Fukuyama se veían en la necesidad de llevar a todos los rincones del planeta: La Democracia Política, la Economía de Mercado y lo que en definitiva podríamos categorizar bajo el epíteto “American Way of Life”. Vendría a ser la utilización del categorizado como poder blando (Soft Power) y como caso paradigmático la retahíla de Tratados de Libre Comercio que empezaron a desarrollarse por entonces como seria el NAFTA (North American Free Trade Agreement) que sigue todavía vigente o el malogrado en 2004 después de la IV Cumbre de las Américas, el FTAA (Free Trade Agreement of the Americas) si bien ha sido substituido por todo un seguido de acuerdos bilaterales entre países del continente.

La gran crítica que se le ha hecho a la llamada “Doctrina Clinton” es que utiliza unos preceptos que quedan siempre muy poco claros a la hora de definirlos … por ejemplo ¿Bajo que principios se arrogaba la potestad de una intervención en un país extranjero? O ¿Qué limites podía tener dicha intervención? La gran confrontación bipolar en el mundo había desaparecido, pero seguían existiendo gran cantidad de conflictos llamados de “baja intensidad” que podían ser explotados para justificar una intervención. Y recordemos que los EE.UU. como única superpotencia, tiene esa capacidad para intervenir en prácticamente cualquier lugar del globo.

Con el cambio de administración y la llegada de George W. Bush en enero de 2001 se seguiría esta lógica heredara de la anterior administración. Sin embargo, los republicanos liderados por Bush darían una vuelta de tuerca a la misma y los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York, o el mismo día contra el propio Pentágono como símbolo del poder indiscutible de los estadounidenses en el mundo uni polar que dominaban, iba a tomar una nueva dimensión. Los atentados iban pues a dejar expedito el camino para  ello.

Para poder entender la carga de profundidad de que estamos hablando, no es sólo comprender elementos que pudieran haber compuesto la mentalidad victoriosa norteamericana de los años 90 como el ya citado libro de Francis Fukuyama, sino en nombres clave de la administración Bush y los vínculos profundos con la revolución neoconservadora y neoliberal (aunque no siempre es lo mismo) iniciada ya años antes bajo el mandato de Reagan. Y aquí merece la pena pararse en el llamado “Proyecto Para el Nuevo Siglo Americano” (Project For the New American Century” – PNAC), un think-tank que existió entre los años 1997 y 2006 y sería liderado por William Kristol; que ostentó el cargo de Jefe del Gabinete del Vicepresidente de los EE.UU. la bajo el mandato de George H.W. Bush, y  Robert Kagan; que llegaría no mucho después a ser asesor del Presidente George Bush durante su mandato y por lo visto miembro de la orden secreta “Skull and Bones” desde sus tiempos en la Universidad de Yale.  Contaría con otros miembros destacados tales como el propio Donald Rumsfeld; que repetiría con Bush Jr. El cargo de Secretario de Defensa que ya desarrolló con Gerald Ford, Francis Fukuyama, Dick Cheney; que ostentaría la cartera de Vicepresidente de los EE.UU, Jeb Bush; hermano del Presidente y Gobernador del Estado de Florida y Paul Wolowitz; que sería subsecretario de defensa. Este ultimo además formaría parte del grupo llamado “Los Vulcanos” (en una referencia mezcla del antiguo Dios romano del fuego y la metalurgia, es decir “forjadores” y la raza del universo de Star Trek famosa por su racionalidad fría y sin sentimientos que vendría a resumir su visión sobre los asuntos geopolíticos) junto con la que sería Secretaria de Estado de los EE.UU. Condoleezza Rice y otros pesos pesados en el ala de exteriores de La Casa Blanca durante el mandato de Bush. En definitiva, podemos vislumbrar a todo un elenco de personajes que surgen ya con las administraciones Reagan y H.W. Bush que vuelven a recaer en cargos de gran responsabilidad bajo la administración de George W. Bush a partir del año 2001 a los que se incorporan nuevos rostros que no dejan de ser estudiantes y podríamos decir por ello “herederos” de los primeros.

¿Qué principios movían al PNAC? Para responder a esto podemos poner por ejemplo que el propio PNAC ya en 1998 hizo las recomendaciones pertinentes al propio presidente Clinton de una invasión a Irak y como el nombre de la propia organización decía, pretendía establecer las condiciones para que si bien el siglo XX era conocido como “El siglo Americano”; término acuñado por Henry Luce en su artículo para la revista Time del 17 de Febrero de 1941; siguieran siendo válidas para el siglo XXI. Estos principios promovidos por la PNAC podríamos resumirlos en los ya expuestos cuando hemos hablado de la “Doctrina Clinton” pero como gustaba de decir a los propios miembros, “Reaganizada”. Así en septiembre del año 2000 lanzaron un manifiesto llamado “Rebuilding America’s Defense” (Reconstruyendo las defensas de América) en la línea que el propio presidente Reagan en los años 80 lanzó una nueva carrera armamentística simbolizada por el proyecto “Guerra de las Galaxias” (Star Wars).

La importancia del PNAC bascula entre quienes le dan una importancia primordial dentro de las decisiones tomadas por la administración Bush a raíz del 11-S y quienes miran de quitarle hierro a la misma, sin negar su capacidad e influencia. Sin embargo, si nos paramos a analizar los principios promovidos por el think-tank, y algunos de los documentos que se pueden encontrar a día de hoy todavía en internet (no en la web de la organización que ya no existe), como el ya citado “Rebuilding America’s Defense” , queda clara la impronta y autoría de muchas de las política propuestas y como buque insignia de estas, sería la invasión del Irak de Saddam Hussein a partir del 21 de Marzo de 2003 bajo la “Operation Iraqi Freedom”, que como hemos señalado con anterioridad ya era una propuesta en firme de dicha organización años antes de consumarse.

Al disolverse el PNAC en 2006 en 2009 los mismos William Kristol y Robert Kagan fundarían un nuevo think-tank llamado “Foreign Policy Initiative” (FPI) que llegaría a tener colaboraciones muy estrechas con el filósofo francés Bernard Henri Levy, pero que también sería disuelta en 2017.

Sin embargo, merece la pena parar para ver el alcance del factor del “engagement” propiciada por la “War on Terror” anunciada por el presidente Bush pocos días después del 11-S, en concreto en un discurso pronunciado el 21 de septiembre de 2001.  Y es que, la administración norteamericana lanzó un ultimátum a los Talibanes del Emirato de Afganistán el día anterior que se saldaría con la invasión terrestre con tropas coaligadas de los EE.UU. con el Reino Unido el 7 de octubre de 2001, bajo el nombre de “Operation Enduring Freedom” (OEF) Operación Libertad Duradera en castellano. Podemos ver la expresión de la doctrina en desarrollo con frases del propio presidente George W. Bush como:

            “These demands are not open to negotiation or discussion”.

 En referencia a la entrega de Osama Bin Laden y el desmantelamiento de los campamentos de entrenamiento de Al-Qaeda, así como el permiso de entrada de tropas americanas para asegurar dicho desmantelamiento.

            “Our war on Terror begins with Al-Qaeda, but it does not end there. It will not end until every terrorist group of global reach has been found, stopped and defeated” […] “And we will pursue Nations that provide aid or safe haven to terrorism. Every nation in every region now has a decision to make: Either you are with us or you are with the terrorists” […] “This is not, however, just America’s Fight […] it’s the world’s fight. This is civilization fight […] ”.

Fragmentos que dejan ya muy claro que no se van a tolerar posiciones intermedias y que se exige una lealtad incuestionable o ser tachados como enemigos.

Así, bajo la misma lógica en octubre de 2002 se lanzaría la también llamada OEF- Horn of Africa para enfrentarse a la amenaza anunciada por Al-Zawahiri (quien fuera mentor del propio Osama Bin Laden y dirige a día de hoy los restos de Al-Qaeda) que pretendía atacar Etiopía y a las TFG (Task Force Ground) desplegadas en Somalia ya en los años 90 bajo administración Clinton y las misiones de NN.UU. Que a su vez y después de la intervención iraquí tendría otra réplica bajo el nombre de “OEF – Trans Sahara” a partir de febrero de 2007, para poner orden a la rebelión Tuareg, la insurgencia de la región y en especial en la zona del norte de Malí que acabaría propiciando la entrada en el conflicto de Francia con su particular “Operación Serval” a partir del 11 de enero de 2013. También nos encontraremos con una “OEF – Philipinnes” lanzada en enero de 2002.

Podemos ver, que ya en la primera década del nuevo siglo XXI los EE.UU. intervienen principalmente en grandes regiones de lo que podemos llamar la región MENA (Middle East and North Africa), una intervención que se vería aumentada ya en la siguiente década y bajo administración Obama en los conflictos derivados de las Primaveras Árabes como la Guerra Civil Siria (2011 – actualidad) o el derrocamiento de la Libia de Gaddafi, la Yamahiriya en 2011, y posterior partición en señores de la guerra del país mediterráneo con la subsecuente guerra civil que como en Siria dura hasta la actualidad. A su vez, y si salimos de la esfera norteamericana, podemos ver también que ese concepto de “War on Terror” dio alas para jugar en el terreno de los internacional y en lo nacional a países tan dispares de los norteamericanos como la Federación Rusa (Segunda guerra de Chechenia, intervención en el Cáucaso o la posterior entrada en a Guerra Civil Siria) como para la República Popular China, sobretodo en sus conflictos fronterizos con India (cachemira) pero más aún respecto la cuestión de los uigures dentro de la república.

Ya con la subida de Barack Obama como 44º presidente de los EE.UU. el 20 de enero de 2009 el país no se encuentra en la situación que se encontró en los años 90 o inicios de los 2000. Para empezar, en 2009 la crisis desatada en octubre del año anterior está golpeando duramente a los EE.UU., un país que ha despilfarrado millones en su “War on Terror” y ha generado internamente muchos desajustes que pueden prender en auténticos problemas y estallidos sociales. Una de las primeras medidas que toma la nueva administración en marzo de 2009 es cambiar el nombre de “War on Terror” por el de “Overseas Contingency Operation” (OCO), y finalmente el 23 de Mayo de 2013 da finalizada ese principio de la Doctrina que había dominado la política exterior estadounidense desde 2001 con la administración Bush, para ya el 28 de Diciembre de 2014 anunciar la retirada de las tropas de Afganistán y el avispero en que habían convertido más de una década de guerra la región entera.  Pero los EE.UU. no anuncian su retirada sin más, y es que son los años en los que se llama el giro que acompaña la “East Asia Strategy” (que duraría de 2009 a 2017, toda la administración Obama) y se concretaría con el famoso “Pivot to East Asia” anunciado en 2012 que consistiría en priorizar y focalizar esfuerzos en la zona Asia-Pacífico en detrimento del Europa de Este y de Oriente Próximo con una estrategia de “contención” (contingency) a la primacía que la República Popular China lleva años desarrollando en la zona. En realidad, podríamos decir que se substituye un término algo difuso, por otros más concretos en un contexto en el que los recursos materiales con los que se disponía hacía unos años, empezaban a escasear. Y se va substituyendo un enemigo difuso como ha sido el “terrorismo islámico” por una amenaza más material representada en la China actual.

Así pues, más allá de discutir los resultados de estas campañas a los largo y ancho de la región MENA, me gustaría centrarme un poco y por encima en los principios que han promovido esta actuación de una democracia como la americana y aquí es cuando vuelve a ser útil la recuperación del símil con la Atenas de Pericles y el desarrollo de la Guerra del Peloponeso.

Lo primero sería señalar el realismo descarnado con el que las administraciones norteamericanas han hecho gala y que algunas citaciones en este mismo texto nos sirven ya de ejemplo. No es ya un asunto sólo de la administración que centra este artículo, pero es muy interesante cual ha sido la acción tomada por una potencia indiscutida en su momento como lo ha sido los EE.UU de los 90 hasta hace muy poco ¿Cómo puede ser que se haya pasado de querer un Nuevo Siglo Americano a toparse con grandes competidores no en uno, sino en múltiples ámbitos?  La Atenas de Pericles y sobretodo la que vino después de él actúa no pocas veces de forma ruin y arrogante ante la comunidad de su época, para ello nos basta con citar 2 momentos importantes: “La Rebelión de Mitilene” en el libro III (9-14) y “El Diálogo de los Melios” en el Libro V (85-113) ocurrido en el año 416 a.C durante la frágil Paz de Nicias.

El primero, que en parte precede a lo que ocurrirá a los Melios años después (demostrando en parte como la guerra hizo cambiar la escala de valores de la época) narra básicamente un intento de rebelión en la isla de Lesbos de la ciudad de Mitilene que además amenaza intereses atenienses en la región y pretende entrar en alianza con Esparta. La rebelión es rápidamente suprimida y en un primer momento de pura Rabia, la “Ekklesia” o Asamblea ateniense se deja llevar por los oradores que exigen mano más dura contra Mitilene y que así sirviera de ejemplo ante otras ciudades que pretendieran una tentativa de rebelión contra Atenas. Se propuso la eliminación de todo varón adulto y la esclavitud de las mujeres y niños, una medida que fue inicialmente aprobada pero que al día siguiente se envió otro emisario con otra deliberación de la “Ekklesia” para revocar dicha orden. Como ejemplo de medida totalmente desmedida fomentada por la pura y mera venganza. ¿Al fin y al cabo, no podríamos afirmar que los ultimátum a los Talibanes y la posterior invasión de Afganistán, e Irak más tarde, no estaban respaldadas por una parte importante de la ciudadanía norteamericana que debido a la situación de shock vivida y promovida por los Mass Media después de los atentados del 11-S? Es decir, que más allá de estrategias e intereses de grupos de presión ¿No podemos ver como lo que en la antigüedad llamamos demagogos y belicistas de la “Ekklesia”, convencen al “demos” de aplicar una medida correctiva sin paliativos? ¿No se aprovechó el gobierno de los EE.UU. del clima creado para justificar a sus nuevas aventuras imperiales? ¿No provocó la “War on Terror” una sensación de desasosiego continua en una población que pasó de creer de un día para el otro que vivían seguros a que vivían en un perpetuo peligro?

La segunda, cuando los atenienses aprovechando una paz que separa las dos grandes fases del conflicto de la Guerra del Peloponeso miran de hacerse con el control de una Isla, Melios, que si bien sus pobladores eran de origen dórico (como los espartanos) y no jónicos (como los atenienses) había mantenido cierta neutralidad durante el conflicto. Enviaron una expedición y tuvieron una serie de parlamentos con la delegación Melia. Básicamente los atenienses exigieron la rendición incondicional de la plaza, la entrada de Melios en la Liga de Delos, asumir el sistema constitucional democrático ateniense como propio y unas condiciones que los propios ciudadanos consideraron de prácticamente esclavitud hacia los atenienses. Los Melios respondieron que su causa era justa y aun contando con inferioridad material frente a los atenienses, no se rendirían y plantarían cara, ya que por ser justa su causa los Dioses estarían a su favor y también otros griegos (los Espartanos) acabarían interviniendo. Los atenienses argumentaron que ellos eran los poderosos y que debían asumir su posición en el mundo, como una parte débil y sumarse a la iniciativa de los fuertes (en este caso, los atenienses), acusando a los Melios de meros ilusos y románticos idealistas. Finalmente, los atenienses cayeron sobre ellos con todo, y lo que no hicieron en Mitilene si lo hicieron esta vez: ejecutaron a todos los varones adultos y esclavizaron a toda mujer y niño que pudieron capturar. A su vez, la ciudad fue poblada con unos 500 colonos jónicos atenienses que ponían fin a unos 700 años de asentamiento dórico en la región. A día de hoy todavía se utiliza este ejemplo como ejemplo paradigmático de lo que hoy llamamos “Realpolitik” o cómo funciona la “moral” de los Estados en el ámbito internacional.

¿En qué se parece esto a lo realizado por la administración norteamericana? Salvando las distancias y los casi 2500 años que separan unos hechos de los otros, asombra por lo descarnadamente actual que nos pueden sonar el debate en la “Ekklesia” ateniense sobre qué hacer con los rebeldes de Mitilene y si debían de servir de ejemplo para el resto o no … o del debate entre la delegación de Melios y Atenas, que Tucídides en su “Guerra del Peloponeso” nos enseña en forma de diálogo donde ser muestran los puntos de vista de unos y otros. En dicho debate es donde ya podemos ver un argumentario muy actual a nivel de política internacional, sobre que derechos tienen unos países u otros, y como los atenienses aduciendo a la voluntad del más fuerte expresan que sólo puede haber igualdad entre potencias de poder parecido, nunca con un inferior y que el destino de estos es o avenirse a lo que se les dicta o desaparecer, mandando además un mensaje muy claro “a estás conmigo, o estás contra mí”. Esa pugna entre realismo e idealismo en las relaciones internacionales, ese debate tan actual, ya lo vemos en ese conflicto de la antigüedad en términos muy contemporáneos y uno no puede dejar de pensar en cuando la administración norteamericana desató su War on Terror”que debilitó a instancias internacionales como las Naciones Unidas (hija en gran medida de percepciones idealistas en la política internacional después de los horrores de dos guerras mundiales), ya que EE.UU. siguiendo su lógica del  “enlargement” radicalizada/reaganizada se guardó en todo momento la unilateralidad para intervenir en los asuntos de naciones extranjeras si así lo considerasen, diera igual la posición de la comunidad internacional sobre el tema, hecho que soliviantó no sólo y naturalmente a los enemigos y países donde los EE.UU. intervendrían, sino incluso entre las filas de aliados de la talla de Francia, Italia o Alemania, provocando prácticamente un cisma en el propio corazón de la OTAN. Y esa dualidad del mundo, que vino a decir “o estás con nosotros, la democracia y la libertad, o estás con los terroristas y su barbarie”, no se dejaba ninguna posición intermedia, sin que esta fuese acosada, vilipendiada y forzada a tomar partido de alguna de las posiciones en conflicto. De nuevo, el diálogo expresado en la obra clásica nos deja auténticas joyas expresadas por los atenienses cuando exponen su ultimátum a los Melios como:

“[…] Se trata más bien de alcanzar lo posible de acuerdo con lo que unos y otros verdaderamente sentimos, porque vosotros habéis aprendido, igual que lo sabemos nosotros, que en las cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de una igualdad de fuerzas, mientras que, en caso contrario, los más fuertes determinan lo posible y los débiles lo aceptan. […] ”

Para seguir más adelante con:

“[…] No, si deliberáis con prudencia; pues no es éste para vosotros un certamen de hombría en igualdad de condiciones, para evitar el deshonor; se trata más bien de una deliberación respecto a vuestra salvación, a fin de que no os resistáis a quienes son mucho más fuertes que vosotros […]”

Siguiendo pues con esto y para reflexionar también entorno la dualidad generada por la situación que tratamos, vale mucho la pena a pararse en otro pasaje de Tucídides ya que vuelve a sorprender por la actualidad que tienen esas palabras en nuestra realidad. El pasaje “Stasis de Corcira” Libro III (81-83) que narran los hechos acontecidos en la polis de Corcira en el año 427 a.C y el enfrentamiento entre pro-demócratas y pro-oligarcas que se desata en la polis en forma de conflicto civil, sirviendo como ejemplo de lo que asolará a prácticamente todo el mundo de la Hélade a medida que se desarrolla la guerra y que puede servirnos como advertencia de como pueden funcionar las cosas en nuestras sociedades o como mismamente desde La Casa Blanca y poderes aliados se acusó ya no a extranjeros críticos con sus actuaciones relacionadas con la “War on Terror”, sino incluso a propios ciudadanos norteamericanos a los que se les vertió todo tipo de injurias y se miró de desprestigiar por todo método posible. Llegando incluso a modificar o propugnar leyes para ir introduciendo una censura o restricciones de garantías constitucionales como hacía años no se vivía en el país. Sirva de ejemplo de esto la famosa US Patriot Act” (Uniting and Strengthing America by Providing Appropiate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act) pasada por el congreso el 26 de octubre de 2001. Para ilustrarlo, nada mejor que otra cita de la obra de Tucídides, que deberían hacer reflexionar por nuevamente esa cruda realidad mostrada hace 2500 años perfectamente asumibles de nuevo en nuestra actualidad:

“A tales extremos de crueldad llegó la guerra civil […] En tiempos de paz no hubieran encontrado pretexto ni se hubieran atrevido a solicitar su apoyo, pero, la estar en guerra y existir una alianza a disposición a ambas partes, tanto para quebranto de los contrarios como, a la vez, para beneficio propio, fácilmente se conseguía el envío de tropas en auxilio de aquellos que querían efectuar un cambio político. […] En tiempos de paz y prosperidad tanto las ciudades como los particulares tienen una mayor disposición de ánimo porque no se ven abocados a situaciones de imperiosa necesidad; pero la guerra, que arrebata el bienestar de la vida cotidiana, es una maestra severa y modela las inclinaciones de la mayoría de acuerdo con las circunstancias imperantes. […] Cambiaron incluso el significado normal de las palabras en relación a los hechos, para adecuarlas a su interpretación de los mismos. La audacia reflexiva pasó a ser considerada valor fundado en lealtad al partido, la vacilación prudente se consideró cobardía disfrazada, la moderación, máscara para encubrir la falta de hombría, y la inteligencia capaz de entenderlo todo incapacidad total para la acción; la precipitación alocada se asoció a la condición viril, y el tomar precauciones con vistas a la seguridad se tuvo por un bonito pretexto para eludir el peligro. El irascible era siempre digno de confianza, pero su oponente resultaba sospechoso […]”

La guerra como falla que rompe las convenciones establecidas, la guerra como “maestra severa”. Como se despliegan todo un seguido de argucias legales, paralegales e incluso ilegales amparados simple y llanamente por “La ley del más fuerte”. Que es a todo esto, unos de los preceptos ideológicos de la revolución neoconservadora y neoliberal que salta de lo meramente económico a la esfera de lo política nacional e internacional. Una sociedad no regulada, donde el individuo actúa libremente contra otros sin elementos correctores que intercedan en la relación. De ahí el unilateralismo continuado y el chantaje y despropósitos continuados a instancias internacionales como Naciones Unidas. Si al final los EE.UU. habían quedado como única superpotencia es por que las fuerzas de la historia y Dios, los habían escogido para hacer cumplir su misión en la Tierra ¿Quién podría y osaría contravenir tantísimo poder?

Conclusiones:

El paralelismo que podemos utilizar entre la Atenas clásica, en pleno apogeo de su poder y grandeza en el siglo V a.C, con los EE.UU. de la última década del siglo XX y primera del XXI d.C nos sirve para expresar la dualidad manifiesta de Democracia/Imperio. 

Estamos hablando de dos civilizaciones en el apogeo y cumbre de su poder y como por un lado la arrogancia de unos y de otros los ha llevado a sobreestimar sus posibilidades. Los Atenienses acabaron perdiendo la Guerra del Peloponeso contra Esparta cuando si hubieran tomado otra serie de decisiones, los más probable es que la hubieran ganado. Una victoria que no es ilusión haberla creído, ya que consiguieron grandes y aclaparadoras victorias estratégicas en no pocos momentos del conflicto. Pero no empujados por su arrogancia, no fueron capaces de mesurar correctamente sus fuerzas y se lanzaron a aventuras que le salieron muy caras … como paradigma, la Segunda Expedición a Sicilia.

Los EE.UU. después de erigirse en indiscutibles ganadores de la Guerra Fría se lanzan a imponer su modelo “urbi et orbi” y hoy podemos decir que sus objetivos en las guerras desatadas están muy lejos de estar completados. Podemos incluso afirmar que muchos han demostrado un sendo fracaso y han puesto en aprieto a la superpotencia tras haber derrochado una cantidad ingente de recursos materiales en sus aventuras imperiales. Como muestra un botón: En 2018 se estimaron que los gastos en guerras desde el 11-S ascendían a la friolera cifra de 1,3 Billones de $ (Billones tal como contamos los europeos, no los americanos).

De nuevo, podemos ver como la arrogancia de los respectivos líderes en Atenas llevó a la derrota de esta y ha puesto en serios apuros a los estadounidenses. Y los apuros que están viviendo a día de hoy y la aparición, aunque tímida, de un mundo multipolar en la segunda década nuestro siglo XXI. Para comprenderlo, hay que precisamente echar un vistazo a este momento clave de la historia reciente de los EE.UU. y del mundo en que habitamos, ya que sin toda esta serie de medidas que hemos ido explicando por encima en este artículo, no existiría el escenario incierto en el que nos movemos a día de hoy ni tampoco se podría explicar como es posible que los EE.UU. ya no sea la potencia indiscutible del mundo y, perdonen la expresión , le crezcan los enanos por doquier.

¿Pero están los EE. UU derrotados? ¿Es inevitable su caída y ascenso de otra nueva potencia en su lugar? Aquí llamaría a la cautela. Los EE.UU. han perdido recursos materiales y legitimidad política en grandes cantidades, pero eso no quiere decir que esté derrotada ni que el auge de otras potencias sea inevitable. Posteriormente con Obama se han mirado de reequilibrar algunos de los efectos más dañinos de los años de Bush sobre la predominancia estadounidense, sin embargo, la entrada en el tablero de un “foráneo” como se podría categorizar a Donald Trump añade elementos de incertidumbre que por ahora son difíciles de cuantificar, a sumar el nuevo ciclón y regresión económica que inaugura esta nueva segunda década del siglo XXI y que ha sido precipitada por la pandemia del Covid-19.  Que Estados Unidos haya aprendido la lección conforme no se puede menospreciar a un adversario es una posibilidad, harían bien pues los adversarios en no menospreciar a los Estados Unidos y, en definitiva, al “bloque” a nivel internacional/imperial que lidera que como hemos expresado al inicio del artículo sigue siendo, a pesar de los pesares, la única superpotencia internacional existente a día de hoy.

 

Bibliografía:

  • “George H.W. Bush speech before a Joint Session Of Congress” September 11th 1990. Miller Center.
  • “Remarks  by the President at the National Defense University”. May 23rd 2013. The White House.
  • “Transcript of President Bush’s address” 21st September 2001. CNN US.
  • Roberston, Paul “Previously unseen tape shows Bin Laden declaration of war” August 19th 2002, CNN US.
  • Kissinger, Henry “Diplomacia” 1996. Barcelona, Editorial Ediciones B.
  • Brezinski, Zbignien “The Grand Chessboard: American Primacy and it’s Geostrategic Imperatives” 1997. New York Basic Books.
  • Fukuyama, Francis “The End of History and the last man”. 1992. Free Press.
  • Web donde analizan los documentos del think tank neoconservador “Project for the New American Century” PNAC.info
  • Rodrigo Borja “Doctrina Clinton” 29 de Noviembre de 2018. Enciclopediapolitica.org
  • Poch de Feliu, Rafael “¿Cómo se dice “cool” en Chino?” 16 de Enero de 2019. Rafaelpoch.com
  • Chung, Chien-Peng “China’s War on Terror. September 11 and Uighur separatism”. July/August 2002. Foreignaffairs.com
  • Shuster, Simon “How the War on Terrorism did Russia a favor” September 19th 2011. TIME.
  • Tucídides “Historia de la Guerra del Peloponeso” Libros III-IV . 2019 Editorial Gredos.
  • Tucídides “Historia de la Guerra del Peloponeso” Libros V-VI. 1991. Editorial Gredos.

Fotografía de portada: President Bush addresses a flightline audience at Travis Air Force Base, Calif., a whistle stop en route to China. The crowd erupted with applause when Bush exclaimed, «We will not fail!» in talking about U.S involvement in Operation Enduring Freedom during his visit Oct. 17, 2001. Photo by Staff Sgt. Jim Verchio, USAF.

Deja un comentario