Asia

La Santa Sofía / Άγια Σοφία como símbolo. Resumen de un choque y compromiso.

El Consejo del Estado de Turquía ha revocado hoy viernes 10 de Julio de 2020 la condición de Museo de la Santa\Agia Sofía\Άγια Σοφία. Esta revocación deja la vía expedita para la reconversión del Museo en una Mezquita, tal como el Presidente de Turquía Tayip Erdogan y una parte significativa del movimiento islamista turco lleva tiempo reclamando y como teme no sólo gran parte de la comunidad cristiana, sectores de la comunidad islámica y por descontado la población no creyente, sino también la propia UNESCO a la que pertenece inscrito el edificio como Patrimonio Histórico de la Humanidad desde 1985 y que ha lanzado el siguiente comunicado .



¿A qué tanto revuelo? Para mirar de comprender la importancia del gesto ocurrido hoy y las previsibles consecuencias en un futuro no muy lejano de la reconversión del edificio en nuevamente un edificio de credo religioso voy a mirar de realizar un breve resumen sobre el mismo. La Santa Sofía; en realidad el nombre completo original fue Ναός τῆς Ἁγίας τοῦ Θεοῦ Σοφίας / Naós tis Agias Tou Zeou Sofías/ o Iglesia de la Santa Sabiduría de Dios; fue mandada construir en la forma en la que hoy la entendemos por el Emperador romano Justiniano I El Grande en el siglo VI d.C, más concretamente inagurada en el 537 d.C y encargada a los arquitectos Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles. Anteriormente el Emperador Constantino y Teodosio II construyeron otras Santas Sofías que sucumbieron a incendios en el 404 y 532 d.C, y sobre las que se elevaría la obra que conocemos. Al acabarse se convirtió, en la mayor basílica con cúpula de la historia , superando a la del Panteón de Roma hasta la Edad Moderna, prácticamente mil años después. Al poco de acabarse un terremoto la derrumbó dejando a la vista de todos una serie de defectos en el diseño que el sobrino de Isidoro de Mileto, Isidoro El Joven, se encargó de remediar. Desde entonces, la estructura ha soportado prácticamente de todo… desde incendios, más terremotos e incluso bombardeos. Una joya arquitectónica que además fue el epicentro de la dualidad espiritual-terrenal que representaba el Emperador Romano en Oriente … que era el encargado de la «Auctoritas» y la «Potestas», es decir, recaían en la figura imperial no sólo el poder terrenal, sino también el espiritual siendo la cabeza de la Iglesia Católica (recordemos que aún no se ha provocado el Cisma de la Iglesia que sería alrededor del año 1000 d.C), que luego devendría en Ortodoxa y de la que hoy en día son herederas la Autocéfala Griega y Rusa entre otras. En definitiva, representaba el poder tanto en el Cielo como en la Tierra y para aquel momento fue obra cumbre representativa de la nueva «romanitas» (o romanidad). Cosa que vino como anillo al dedo en un momento que además coincide con los intentos, muchos de ellos fructuosos, de recuperación territorial en occidente perdidos no hacía ni un siglo en manos de los bárbaros ostrogodos, visigodos y vándalos principalmente. La «Recuperatio Imperii» justiniana que volvió a poner bajo égida romana a la propia Italia, el Norte de África y partes del sur de Hispania y que seguramente no llegó a más por la llamada «peste justiniana», que muchos estudiantes de la historia y la medicina parecen consensuar que fue una especie de «bubónica», a finales de los años 540 d.C.

El papel de Catedral de la Cristiandad (normalmente de rito ortodoxo oriental pero también católico latino durante el breve «Imperio Latino» en el siglo XIII) y símbolo del poder de Roma duraría hasta la caída del imperio romano a manos otomanas en el 1453 cuando el sultán otomano Mehmet II conquistó Constantinopla (Nea Roma Constantinopolis) y poco después los restos romanos en la Hélade y Trebizonda. El destino de Santa Sofía fue el de convertirse en Mezquita Sunni cuando el propio Mehmet al conquistar la ciudad se arrodilló en ella en dirección a la Meca. Seguiría siendo, aun cambiando de credo y señores en uno de los símbolos del epicentro de una de las potencias indiscutibles de la Edad Moderna en el mundo: El Imperio Otomano.

Constantinopla, rebautizada como la hoy conocida Estambul en 1923 por el victorioso general Mustafa Kemal Atatürk (considerado como el padre de la República de Turquía), vio como la otrora gloriosa Catedral Cristiana, se convirtió en una magnífica mezquita. Los frescos y demás iconografía cristiana que adornaron durante prácticamente un milenio la catedral fueron , casi todos, tapiados o se les pintó encima. ¿El motivo? Es simple, el islam reconoce a los santos cristianos dentro de su tradición, pero sufre de una fuerte tendencia iconoclasta … ya que Dios y las figuras relacionadas con la divinidad, no pueden ser representadas. Esta situación duró hasta una serie de trabajos en el siglo XIX que recuperaron toda una serie de mosaicos romano-bizantinos de la misma.

Pero no fue hasta 1923 con el surgimiento de la moderna Turquía de las cenizas del otrora inmenso Imperio Otomano donde el nuevo líder, Atatürk decidió convertir la Mezquita en un Museo. Finalmente, dicho Museo se abriría al gran público en 1935 tras innumerables faenas de restauración. Se convertía así, en un símbolo esplendoroso que mostraba con su ejemplo, la convivencia tanto de musulmanes como de cristianos, dando un fuerte espaldarazo a la nueva Turquía secular que ansiaba Atatürk y su nutrido grupo de nacionalistas. Esta situación como Museo ha continuado impoluta hasta hace bien poco. Como muestra un botón: Santa Sofía reabrío sus puertas totalmente en 2011 después de más de 15 años de trabajos de restauración que desvelaron auténticas joyas artísticas enterradas entre sus muros. A día de hoy en su interior podemos encontrar los ya nombrados frescos y demás iconografía cristiana, arte romano-bizantino como los serafines, una pila bautismal tallada en un bloque de mármol del propio siglo VI d.C. que conviven con el Mirabb y versos escritos del Corán por el calígrafo otomano Kazasker Mustafa Izzet Efendi en los grandes medallones que flanquean las paredes junto con los poderosos alminares o minaretes en su exterior para el rezo de las oraciones coránicas, entre muchas otras cosas. Realmente ha conseguido convertirse en un símbolo, un nexo de unión y concordia entre dos de las mayores cosmovisiones del mundo que han levantado y derrumbado imperios en este lado del globo durante prácticamente 2000 años.

¿Entonces a qué viene este cambio repentino de rumbo de la institución? ¿Por qué se corre el inminente peligro de que el edificio vuelva a ser parte privada de un credo como el islámico? ¿Es que no hay otros edificios, o incluso mezquitas en la vecindad, que puedan cubrir esa función religiosa para la comunidad musulmana en Istambul? A esto último podemos decir que hay cantidad de otros edificios que pueden cumplir esa función, a un tiro de piedra nos encontramos con la bellísima Mezquita Azul mismamente. Así que, podríamos decir casi desde el principio que el motivo meramente religioso queda fuera de la ecuación. El por qué de este movimiento deberíamos buscarlo en el desarrollo de la República de Turquía en los últimos años, y en cierto «radicalismo» religioso del presidente Erdogan. La situación política, económica y militar turca en la actualidad es una posición , digámoslo así, complicada. La intervención en Libia, la guerra contra el kurdo, la intervención en la Guerra Civil Siria… si bien ha cosechado éxitos para Turquía en la región y ha demostrado que Turquía quiere jugar un papel regional más importante del que ha estado hasta ahora haciendo no dejan de poner entre las cuerdas a la economía del país anatólico y según algunos analistas, la situación económica turca es mucho más débil de lo que puede aparentar.

Como Justiniano I a la hora de construir la Catedral en el siglo VI d.C, el Presidente de Turquía Erdogan en el siglo XXI d.C. vuelve a usar Santa Sofía como símbolo y muestra de poder. Una puesta en escena que bien podría ser una forma de distraer a la atención pública con un asunto polarizante ante la delicada situación interna/externa del país hoy en día pero que también habría que leer en como un paso más en la conversión de la República Turca surgida después del descalabro de la Primera Guerra Mundial hacia una «República» de nuevo tipo, que en vez de renegar del pasado otomano como hizo a partir de Atatürk con la construcción del nuevo estado, quiere reforzar el nexo histórico entre ellos como fuente de legitimación de poder. Al igual que Putin en Rusia utiliza la época de la Rusia Imperial, los zares y los Romanov como parte del magma legitimador en el que se sustenta, Erdogan parece querer reflejarse en el sultanato otomano no sólo en cuanto política exterior (Siria, Libia…) sino en un refuerzo de legitimidad en la política interior en un momento que coincide con cierta pérdida de votantes como reflejaron las pasadas elecciones municipales de abril de 2019 donde los islamistas de Erdogan perdieron 8 capitales de provincia y la misma Ankara. Para indagar más en este tema, que requiere bien una tesis doctoral a parte, recomiendo lean el siguiente artículo para ver un poco por donde podrían ir los tiros y en que contexto se acaba de dar esta decisión «Ganar corazones y mentes» en el siglo XXI. La batalla por el relato en los «mass media» y el ejercicio del poder blando dentro del mundo musulmán en la región MENA y Asia Central» de Daniel Martín.

 

Bibliografía

Foto de Portada: Santa Sofía. Autor: desconocido. Extraída del portal web Pixabay. Licencia: Dominio Público.

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