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Tras las Garras del Águila, las Garras del Tigre. Turquía en Irak

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Turquía lanza operación «Garras de Tigre» contra posiciones del PKK en el norte de Irak. Por cierto, el nombre tiene su coña, porque la referencia al Tigris también corre por ahí.

Esto es algo que a Turquía le apetecía hacer, ya que ha estado hablando durante algunos años sobre el lanzamiento de una operación militar contra las posiciones establecidas en el norte de Irak por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán [PKK], una organización política armada kurda que tiene la categoría de «terrorista» por varios miembros de la comunidad internacional [sobre todo, Estados Unidos y la Unión Europea].

Bandera desde 1995 del PKK

El PKK tiene vínculos con el YPG, las milicias kurdas sirias comprometidas contra Daesh [y apoyadas, como tales, por la coalición anti-yihadista], a las que Estados Unidos dejó en la estacada para que los turcos penetraran en territorio nacional sirio por unos 30 kilómetros y apuntalasen sus posiciones en Idlib.

De hecho, en esa zona de Siria, Hayat Tahrir al-Sham y Hurras al-Din mantienen desde hace semanas fuertes enfrentamientos entre ellos. Hayat Tahrir al-Sham, como aglutinadora de la herencia del Frente Al-Nusra, juró obedecer a Al-Qaeda hasta 2017, momento en que sobre el papel seguía obedeciendo pero cada vez más mirando hacia Ankara y su geopolítica en Idlib y Raqqa, que con la excusa del terrorismo, invadieron los turcos Siria cargando contra las YPG y la rama siria del PKK, Ankara dixit.

Abu Mohammad al-Golani es el líder de Hayat Tahrir al-Sham y el principal aliado y defensor de la geopolítica turca en Idlib, donde no ha tenido problemas, no sólo en obedecer ciegamente a Ankara, tampoco ha manifestado inconveniente alguno, más bien lo contrario, en la ocupación turca de zonas clave que tenían bajo su control Hayat Tahrir al-Sham.

Esto llevó a la aparición de Hurras al-Din (quiere decir «Guardianes de la Religión»), los más puristas takfires, que señalan la corrupción de Hayat Tahrir al-Sham, y que están liderados por Khaled al-Aruri, alias Abu al-Qasim al-Ordoni (¿orígenes jordanos?). Ven aumentar sus filas día a día, ya se estiman en una horquilla aproximada de entre unos 750-2250 combatientes, de los que aproximadamente el 50% no serían sirios. Han jurado lealtad a Al-Qaeda y cuentan con su cobertura global. La decepción con Hayat Tahrir al-Sham, Abu Mohammad al-Golani y Turquía y su juego geopolítico está llevando a cada vez más combatientes a buscar una mayor pureza de la doctrina takfir y se pasan a Hurras al-Din. Estos combates son también, por un lado, una manera de detener el flujo de combatientes que favorece cada vez más a Hurras al-Din; y, una manera de legitimar sus respectivas posiciones y fuerza para convertirse en hegemónicos en ese espacio tan clave de Siria y Oriente Medio.

Además, en esa zona de Siria, en Idlib, Turquía ha levantado también un muro, para sellar la frontera.

Muro turco en Idlib (Siria)

Turquía mantiene muy buenas relaciones con el gobierno regional del Kurdistán iraquí, incluso hay negocios y tramas varias que unen a ambos mandatarios, Erdoğan y los Barzani, y como tal el gobierno regional del kurdistán iraquí tampoco es que se suela llevar muy bien con los kurdos sirios y turcos. Por cierto esta región de Irak, sobre la que planea la sombra y los intereses personales y geopolíticos de Turquía ha celebrado un referéndum sobre la independencia de esta región autónoma de Irak, que ya supuso la amenaza de invasión turca de la zona con la afinidad iraní por un referéndum amparado y reconocido por Israel en aquel momento de septiembre de 2017.

Erdoğan y Barzani

Retomando la cuestión, en cuanto terminó el régimen de Saddam Hussein, la fuerza aérea turca empezó a bombardear regularmente las posiciones del PKK en Irak. Además, mientras el Estado Islámico acababa de tomar Mosul y proclamar su califato, Ankara envió tropas a Bashiqa [provincia de Nínive] para armar y entrenar a los Peshmerga, los combatientes kurdos iraquíes. Esto dio lugar a fricciones con Bagdad, que luego denunció una «grave violación de la soberanía iraquí».

Estas tensiones no se calmaron, ni mucho menos, a medida que se acercaban las operaciones destinadas a liberar a Mosul del control de Daesh, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, argumentó que deberían ser realizadas solo por voluntarios supervisados por sus tropas y que había vínculos étnicos y religiosos. Básicamente, estaba justificando la sombra turca en la soberanía iraquí en las cabeceras de los principales ríos de la región, entre otros factores geopolíticos clave. En Bagdad ya entonces y en medio del caos se sospechaba que Ankara tenía otras ideas más cercanas al hecho de recuperar lo que pudiesen de la zona de la capital de la provincia de Nínive, que había sido parte del Imperio Otomano hasta 1918.

Más tarde empezaron a aumentar los rumores de una ofensiva terrestre de Ankara contra el PKK en el norte de Irak, particularmente en la región de Sinjar y las montañas de Kandil, que han venido siendo cada vez más mencionados con mayor frecuencia por la prensa turca mientras el presidente Edorğan ha ido también multiplicando las alusiones en este sentido. Todo «casualidad». Según Erdoğan se trataría de la continuación de las operaciones contra las milicias kurdas sirias [Escudo del Éufrates en 2016, por ejemplo].

Al final, la operación turca en el norte de Irak ha comenzado el 17 de junio de 2020.

Inicialmente, durante la noche del 14 al 15 de junio, las fuerzas aéreas turcas llevaron a cabo una serie de ataques contra posiciones del PKK ubicadas en Kandil, Sinjar y Hakurk, como parte de una operación llamada «Operación Garra de Águila», que según el Mando de Operaciones Conjuntos, estos ataques aéreos habían sido en incursiones de la fuerza aérea turca entrando en unos 200 kilómetros en Irak… y además de atacar un campo de refugiados situado cerca de Majmur. Para el Ministerio de Defensa estos bombardeos son parte de la ‘Operación Garra de Águila’ contra el PKK y ha recalcado que ha supuesto «un duro golpe» para el grupo en las regiones de Avasin-Basyan, Hakurk, Karacak, Qandil, Sinjar y Zap.

Aviones de la Fuerza Aérea de Turquía en espacio aéreo de Irak durante la «Operación Garras de Águila»


En total se apuntaron 81 objetivos del PKK alcanzados, en lo que se creía que era una operación única, a pesar de su intensidad sin precedentes.

El 16 de junio, el embajador turco en Irak, Fateh Yildiz, fue convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores iraquí para recibir una carta de protesta. Bagdad una vez más condenó las violaciones de la soberanía y el espacio aéreo de Irak, al considerar que contravenían las convenciones internacionales, las normas del derecho internacional, las relaciones amistosas y los principios de buena vecindad y respeto mutuo.

Además, las autoridades iraquíes reiteraron su llamado a Turquía para detener sus operaciones militares unilaterales y expresaron su disposición a cooperar conjuntamente para garantizar un control fronterizo que garantice los intereses de ambas partes.

Pero Turquía ha ignorado las protestas y la oferta iraquíes, ya que los ataques llevados a cabo dos días antes fueron solo el prolegómeno de la operación «Garras de Tigre» que acaba de lanzar este 17 de junio. A ello, se sumó la ofensiva diplomática turca-iraní, por la cual Irán apoya a Turquía en su intervención en Libia a favor del GNA de Sarraj. Hay que entender que se trataría de un acuerdo más amplio por el que zonas del norte de Siria e Irak caerían en la esfera turca directa, mientras las zonas chiíes en ambos países del Medio Oriente serían para Irán, además de Líbano. Irán ganaría generar más problemas a Emiratos Árabes Unidos y a Arabia Saudí en la región MENA en general.

“La operación Garras de Tigre ha comenzado. Nuestros héroes de las fuerzas especiales están en Haftanin», dijo el Ministerio de Defensa turco. «Nuestros comandos, que son apoyados por helicópteros de combate y drones, han sido transportados por nuestras fuerzas aéreas», agregó, sin especificar el tamaño de las fuerzas involucradas. Por otro lado, justificó esta nueva intervención militar por el «reciente aumento de los ataques contra nuestras estaciones de policía y nuestras bases militares», ubicadas cerca de la frontera iraquí.

El despliegue de fuerzas especiales turcas en el norte de Irak fue precedido por «fuego de artillería pesada», dijo el ministerio de defensa turco.

Ahora queda por ver cuánto durará esta operación que se lanzó en el contexto de una reunión de los Ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN el 17 de junio.

Precisamente, el 16 de junio, el general Yaşar Güler, jefe de gabinete de las fuerzas turcas, tuvo una entrevista telefónica con el general Tod D. Wolters, el comandante supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa [SACEUR], es decir el jefe militar de OTAN. «Durante la conversación, se intercambiaron opiniones sobre las preocupaciones actuales de seguridad», dijo Ankara.

https://twitter.com/tcsavunma/status/1273019856171028483?s=19

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