Alemania

AfD, ¿una alternativa para Alemania?

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Publicado originalmente en el “Nou Treball”

Sin duda, “Alternativa para Alemania” (“Alternative für Deutschland” o AfD) es uno de los partidos que más ha crecido a nivel europeo gracias al creciente declive del sistema bipartidista, que se ha ido repitiendo desde los años sesenta del siglo pasado por toda Europa, entrando en crisis en países como Francia, Grecia, el Reino Unido o la propia Alemania. Pese a que no se trata de un fenómeno aislado, sí que tiene características propias.

AfD se creó en septiembre de 2012, de la mano de Alexander Gauland, Bernd Lucke y de Konrad Adam, quien fuera director de uno de los periódicos con más tirada nacional en Alemania, al mismo tiempo que uno de los más conservadores, el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”. El partido surgió en el contexto de las negociaciones per rescatar a Grecia, en el cual “Frau” Merkel empezó a perder apoyo dentro de su partido, los cristianodemócratas de la CDU. La postura de AfD era abiertamente contraria al rescate griego, y hasta proponía su expulsión de la Unión europea (UE), poniendo en duda el papel de la propia UE y cuestionándose la propia permanencia de Alemania en este organismo. El nuevo partido, pese a que no quiso presentarse a las elecciones de Baviera, sí que lo hizo para las elecciones al Bundestag, en septiembre de 2012, en las que no consiguió el 5% de los votos, y que por lo tanto quedo fuera del hemiciclo, aunque llegó al 4,7%. Un año más tarde, en septiembre de 2013, AfD se enfrentó a su siguiente reto electoral, en el estado de Hesse, dónde tampoco consiguió representación.  

Pese a que hasta aquel momento los resultados no fueron los esperados, a lo largo de 2014 fueron mucho más prometedores, por dos razones: se realizó un congreso en Baviera para reorganizar y redirigir la postura, estructura y dirección del partido; y también el hecho que en Alemania ya no era necesario superar el 5% de los votos, sino el 3%, cosa que les permitió entrar en el Parlamento Europeo, en las elecciones de mayo de 2014, con 7 representantes. En este contexto, el partido no dejaría de crecer y de aumentar su representación. En agosto del mismo año ya tenían 14 representantes en el Land de Sajonia, un mes más tarde 8 en Turingia y otros 10 en Brandemburgo. Pese a que los resultados eran positivos, en 2015, AfD entró en un espiral de crisis interna importante. Inicialmente no hubo problemas, en febrero de 2015, en las elecciones de Hamburgo, consiguieron entrar con 7 representantes, y en el mes de mayo con 4 en Bremen. Los problemas se fueron multiplicando con el congreso del partido en julio de 2015, en Essen, en el que Frauke Petry salió vencedora.

Frauke Petry, foto de Olaf Kosinsky

 

La crisis que sufrió AfD fue esencialmente por motivos ideológicos, no tanto por una competición entre aspirantes para hacerse con las riendas del partido. ¿Cómo se podría definir ideológicamente a AfD? La respuesta es más compleja de lo que podría parecer. No es erróneo relacionar a AfD con la extrema derecha, ya que de hecho ha “robado” la posición y la mayoría de votos del conocido partido neonazi NPD, o “Partido Nacional-demócrata de Alemania”, hasta el punto de echarlos de sus últimos feudos electorales; pero es cierto que es algo más que nacionalismo o xenofobia. En sus inicios, con los ya mencionados Gauland, Lucke y Adam, podríamos definir AfD de la siguiente manera: conservador, nacionalista, liberal (en un sentido económico), populista y euroescéptico. Sin embargo, después de los cambios en la dirección del último año y medio podríamos añadir, sin miedo a equivocarnos: islamofobia, antifeminismo, xenofobia, racismo, e incluso, un concepto que quedó enterrado con la caída del III Reich, como es el de “Völkischer”, concretamente “Völkischer nationalismus”, que traducido de una forma aproximada podríamos llamarlo “nacionalismo identitario”.

El congreso de 2015 sirvió para cerrar la crisis y poner las cartas encima de la mesa. Las críticas ya no eran solamente por la participación de AfD en las concentraciones de “Pegida” (acrónimo alemán que significa “Patriotas europeos contra la islamización de Occidente), o incluso con “Hogesa” (acrónimo alemán que significa “Hooligans contra el salafismo”) que se reunían todos los lunes en la ciudad de Dresde, en las que se podía ver a Björn Höcke (uno de los principales dirigentes del partido), un fenómeno que se ha extendido en ciudades como Leipzig, o incluso en Berlín. La victoria de Petry supuso la primera escisión del partido. En el mes de julio de 2015, Bernd Lucke, entre otros, crearon un nuevo partido llamado “ALFA”, siglas que traducidas significan “Alianza para el Progreso y el Resurgimiento”, provocando que 3 de los 4 representantes de Bremen dejasen AfD, y que 5 de los 7 diputados del Parlamento Europeo, dejasen el partido y se sumasen a ALFA. Frauke Petry se limitó a insinuar que Lucke se llevó el “ala izquierda” del partido con él. Hay que destacar el hecho de que bajo el liderazgo de Petry, AfD protagonizó algunas de las polémicas más sonadas y, al mismo tiempo, el partido consiguió sus mejores resultados hasta aquel momento.

En marzo de 2016, AfD consiguió 25 representantes en Sajonia-Anhalt; 14 en Renania del Norte-Westfalia; 22 en Baden-Württemberg, e incluso, en el mes de septiembre del mismo año, 18 en Mecklemburg-Pomerania Occidental, y 25 en Berlín. Hay dos datos a destacar: el primero, la victoria en Mecklemburg-Pomerania Occidental. Aunque no consiguió superar a los socialdemócratas, se puede leer el resultado como una victoria. Primeramente, se trata del feudo de “Frau” Merkel. La victoria del partido SPD era previsible, pero no que la CDU quedara por detrás de AfD. El hecho de que se trate del Land dónde Merkel creció políticamente, no solo se trata de un golpe simbólico, sino que también deja entrever la lucha que habría de cara al año próximo, en les elecciones al Bundestag, y de si ella podría o no repetir como Canciller. El segundo dato es el aumento de votos debido a la crisis de los refugiados. Anteriormente mencionaba el nombre de una tal Fraucke Petry, ¿quién es y por qué consiguió mejorar los resultados de su partido?

Fraucke Petry pertenece a la generación de personas que no han crecido en un partido político, ni que después de años de militancia han conseguido llegar al poder dentro de dicho partido. Petry es una persona que ha conseguido el poder dentro de AfD mediante la astucia y la oratoria. En sus inicios, AfD quería ganar votos con el euroescepticismo y atacando a la CDU de Merkel, así como al pacto de gobierno de coalición entre la CDU y el SPD. Petry lo ha tenido mucho más fácil. Gracias a gente como ella, AfD no ha tomado votos únicamente a la CDU, al SPD o incluso al FDP (liberal-demócratas), sino también de los Verdes (Die Grüne) o de “Die Linke” (“La Izquierda”, que aglutina los partidos y organizaciones de izquierda que se reorganizaron después de la caída del muro, pertenecientes a la República Democrática Alemana). Ha conseguido superar el espectro político con un abanico ideológico muy básico pero eficaz: el discurso identitario y abiertamente islamófobo.

La campaña de AfD se ha centrado en la seguridad (más policía y videocámaras) pero también con un discurso abiertamente xenófobo. Petry jugó con estos elementos, con el ser “políticamente incorrecto”. Han hecho de esta premisa su bandera. Petry es conocida por sus comentarios antifeministas, racistas, e incluso usaba palabras como la ya mencionada “Völkischer”, o “Umwolk”, propias del argot nazi, y que han sido un auténtico tabú en las últimas décadas. Petry jugaba a romper este tabú, a sustituir las preocupaciones socio-económicas de los alemanes por el identitarismo, es decir, no juzgar el país por su espectro económico o político, sino por su “cualidad” a nivel cultural e identitaria. AfD ha abierto un camino muy peligroso, y lo saben. El tabú, aquello que es políticamente incómodo o incorrecto, se usa con la premisa del “¿y por qué no?”, alegando la naturalidad y legalidad de determinadas posturas y expresiones. Por lo tanto, la cuestión ya no es que AfD se “mezcle” con organizaciones o personajes abiertamente de extrema derecha, sino que los está sustituyendo, absorbiendo; este es uno de los auténticos peligros de AfD, dotar de una estructura legal y muy amplia, así como dar voz a gente u organizaciones que, sin AfD, probablemente ni saldrían en los periódicos.

Sin embargo, el uso de esta retórica no está libre de conflictos internos. Las elecciones del Sarre marcaron un punto de inflexión. La disputa interna por parte de la agrupación de AfD del Sarre, se tradujo en un desastre electoral: “solamente” un 6,2% de los votos y 3 representantes que entrarían en el parlamento regional. Se lee como un desastre porque rompe con la tendencia que se había generado por todo el país, haciendo el “sorpasso” a la CDU o al SPD, en función del Land dónde fueran primera o segunda fuerza. En el Sarre, la CDU ganó 5 representantes más, y la dirección alrededor de Petry consideraba que este aumento debería haber sido para la AfD. El conflicto surgió cuando pocos días antes de las elecciones, se relacionaron a dirigentes del partido de AfD en el Sarre con personalidades y organizaciones históricamente vinculadas al neonazismo. Petry consideraba que esta “mala prensa” y la actitud irresponsable por parte de los dirigentes del Sarre, fueron las causas del desastre en las elecciones. No se limitó solamente a hacer declaraciones, Petry pretendía disolver la agrupación del partido en el Sarre, para escoger una nueva dirección que le fuera leal, cosa que finalmente no consiguió.

Para salir del paso, desde la dirección de AfD, se quiso crear una “Plataforma Patriótica”, con el objetivo de depurar a aquellos dirigentes o organizaciones neonazis con las que habían colaborado previamente (como, por ejemplo, Pegida). Finalmente, no pudieron llevar a cabo dicha plataforma. Los problemas no hicieron más que multiplicarse. Wolfgang Gideon, uno de los miembros más importantes del grupo parlamentario de Baden-Würrtemberg, hizo abiertamente una serie de declaraciones antisemitas y revisionistas, que abrieron un nuevo conflicto dentro del partido. Pese a los intentos de Petry por solucionar el problema, el grupo se partió y surgió “Alternativa por Baden-Württemberg”, que dirigiría Jörg Meuthen (de quien hablaré más adelante). A lo largo de 2017, se generaron más problemas, especialmente en Turingia y la representación local de AfD en Colonia, dónde se repitieron, con algunas diferencias, los conflictos con representantes del partido por hacer declaraciones negacioncitas y antisemitas. La lista de dimisiones, o de las intervenciones de la dirección de Petry en diferentes grupos parlamentarios del partido es bastante extensa. Petry acabó adoptando posturas no solamente ambiguas, sino también contradictorias en función de los problemas que se iban presentando, ya fuera a nivel regional o local. Aún así, en 2017 fue un año histórico, ya que AfD entró por primera vez al Bundestag.

El 24 de septiembre de 2017, AfD hizo su entrada al Bundestag con un 12,6% de los votos, con 94 diputados y siendo el tercer partido con más representantes. Este éxito histórico tuvo tres características: se trata de la primera victoria importante de un partido vinculado (de forma directa o indirecta) con la extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial; no solamente no tuvieron una cabeza de lista, en realidad fueron dos, sino que una de los dos, Alice Weidel, es abiertamente homosexual. La tercera es que Frauke Petry, una vez elegida diputada por AfD, abandonó el grupo para pasarse al “Partido Azul”. El cómo y por qué no son difíciles de explicar. Por un lado, más allá de polémicas provocadas por diferentes miembros de AfD, a nivel nacional el pacto de gobierno de la CDU y el SPD, pasó factura a ambos partidos. El incremento de AfD se ha de entender más desde una perspectiva sociológica, no únicamente ideológica. La mayoría de votantes de AfD no son neonazis, son personas “quemadas” por la situación política de Alemania. Se ha de entender más como un “voto de castigo”, y no como el advenimiento de un posible “IV Reich”. Por el otro, el liderazgo de Petry se desgastó tanto a nivel interno que no sólo no fue cabeza de lista del partido, sino que quedó aislada políticamente, de entre otros, por parte de aquellos que habían sido sus colaboradores. El partido pudo superar la ausencia de un liderazgo político fuerte gracias al tándem Alice Weidel y Alexander Gauland, como se estableció en el congreso extraordinario en abril de aquel mismo año. La cuestión es, ¿qué ocurrió con Frauke Petry?

El desgaste que Petry fue padeciendo con el tiempo, sin olvidar su mala gestión, no provocaron su expulsión del partido, pero si el cese definitivo de su liderazgo político, teniendo en cuenta que dicho liderazgo no llegó a durar ni dos años. El conflicto por liderar el partido fue iniciado por Björn Höcke, el principal representante del sector más extremista del partido; un conflicto que se resolvió a favor Höcke poco antes de las elecciones al Bundestag. Höcke, sin embargo, no llegó a ser ratificado a nivel congresual, por lo que fue líder “de facto” del partido hasta el mencionado congreso extraordinario de abril, dónde fue derrotado por el tándem Weidel-Gauland. Petry, una vez defenestrada, decidió hacer un último movimiento político: intentar fraccionar a AfD en el Bundestag. Una semana antes de las elecciones, se fundó “Die blaue Partei”, es decir, el “Partido Azul”. Aunque este partido no se formalizó legalmente hasta el mes de septiembre, fue fundado por uno de los hombres de confianza de Petry, Michael Muster, marido de una diputada de AfD al Bundestag por Sajonia, Kirsten Muster. Naturalmente el cerebro detrás de dicho partido era Petry. Una vez elegida diputada al Bundestag, Petry no tardó mucho en hacerse independiente. Dedicó unos cuantos meses en intentar convencer diferentes representantes y dirigentes de AfD para que se pasaran a su futuro partido, pero sin éxito. En octubre de 2017, solamente 2 de los 94 diputados se pasaron al Partido Azul, Frauke Petry y Mario Mieruch (escogido diputado por el Land de Renania del Norte-Westfalia). Por lo que respecta al Parlamento Europeo, como se ha dicho, de los 7 diputados que obtuvo AfD en 2014, 5 se pasaron al partido “ALFA”, y de los 2 que quedaban, uno, Markus Pretzell, acabaría pasándose al Partido Azul de Petry. A nivel regional y municipal, el trasvase de representantes de AfD al Partido Azul fue mínimo, obteniendo éxitos en pequeños municipios. Los fracasos electorales y su irrelevancia, provocaron la desaparición del Partido Azul en diciembre de 2019. Así terminaría el periplo que inició Petry en 2015 como dirigente de AfD, siendo la responsable de introducir algunas de las políticas y consignas más racistas y xenófobas dentro del partido.

El resumen electoral del año 2017, aparte de las elecciones al Bundestag, sería el siguiente: el ya mencionado resultado en el Sarre, obteniendo 3 diputados con el 6,2% de los votos; en la Baja Sajonia, 9 diputados con el 6,2% de los votos; en la Renania del Norte-Westfalia (con Markus Pretzell de cabeza de lista), 16 diputados con el 7,4% de los votos; y en Schleswig-Holstein con 5 diputados y el 5.9% de los votos. AfD ya tenía representación en todos los Lands alemanes, menos en Baviera y Hesse.

El liderazgo político, desde el VIII. Congreso celebrado en diciembre de 2017, quedó en manos de Jörg Meuthen, cuya dirección sigue manteniendo hoy día. Meuthen, dentro del contexto de AfD, se le considera un moderado. Después de resolver la polémica con Wolfgang Gideon, Meuthen acabó liderando la agrupación de AfD en Baden-Würrtemberg, y posteriormente dirigiría el partido. Pese a que hubo una relativa estabilidad a lo largo del año 2018, AfD consiguió 22 diputados y el 10% de los votos en Baviera, así como 19 diputados y el 13% de votos en Hesse (obteniendo representantes, ahora sí, en todos los Lands de Alemania), los problemas dentro del partido resurgieron a lo largo de 2019. Desde el año 2015, el ya mencionado Björn Höcke, creó una corriente dentro del partido llamada “Die Flügel”, es decir, “El Ala” (en el contexto del congreso de Essen de aquel mismo año), ideado como un think tank interno para hacerse con las riendas del partido. Höcke es uno de los representantes más inteligentes y peligrosos de AfD. Él es el verdadero cerebro de la corriente neonazi del partido. Estuvo a punto de hacerse con el poder cuando derrotó a Petry Frauke, pero no pudo o supo gestionar a tiempo dicha oportunidad. Desde el año 2017 hasta día de hoy, Meuthen está gestionando las relaciones entre las diferentes ramas del partido, dirige la ofensiva contra distintos medios de comunicación, y desde hace unos meses, se ocupa de la investigación que ha abierto la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (el homólogo alemán del Tribunal Constitucional español).

Björn Höcke, foto de Jens Meyer

 

En este contexto, Meuthen se ha confirmado como el líder del partido, gracias, entre otras cosas, a los buenos resultados electorales a lo largo de 2019: en mayo, mejora los resultados en Bremen consiguiendo 5 diputados y el 6% de los votos; en el Parlamento Europeo, el propio Jörg Meuthen lidera la lista y consigue 11 diputados y el 11% de los votos (liquidando así la representación de ALFA y el Partido Azul de dicho organismo); en septiembre, consigue ser la segunda fuerza en Sajonia con 38 diputados y con casi el 28% de los votos (a menos de 4 puntos de la CDU), y en Brandemburgo también quedó segundo, con 23 diputados y con casi el 24% de los votos (a menos de 3 puntos de diferencia respecto la CDU). Pero aún así, una figura resurge por la disputa de poder del partido desde Turingia: Björn Höcke, que consigue la segunda posición en este Land, con 22 diputados y con más del 23% de los votos. Lo más curioso de dichas elecciones, fue que Die Linke ganó con 29 diputados y el 31% de los votos, algo inédito en este Land. Pese a los buenos resultados, la disputa por el liderazgo del partido y su vertiente ideológica, aún hoy en día son motivo de conflicto. Höcke empezaría una batalla tanto interna como externa por el control del partido.

Desde 2018, Höcke redobló sus contactos con grupos como Pegida o Hogesa (procurando no salir en demasiadas fotografías frecuentando dichas organizaciones) para crear una tensión externa, que dirigiría contra la misma AfD. Hay que decir que Meuthen y la dirección de AfD reaccionaron en seguida, e iniciaron una ofensiva usando los medios de comunicación contra Höcke y “Die Flügel”.  Si bien Höcke no cuenta con demasiado apoyo por parte de la dirección del partido, su apoyo popular no ha hecho más que aumentar. Por estatutos, como en otros partidos alemanes, los militantes pueden estar vinculados a fracciones o corrientes dentro del partido, y hay que decir que “Die Flügel” cuenta con el 40% de afinidad por parte de la militancia. Hay que entender, que este porcentaje no se traduce necesariamente en un número similar de delegados en caso de que hubiera un congreso del partido. Ahora bien, es evidente que, si la intención de Meuthen era marginalizar esta corriente, ha fracasado estrepitosamente. El objetivo de Höcke no era, como mínimo inicialmente, conquistar la dirección del partido, sino a su militancia. Antes de dirigir el partido, es necesario cambiar su programa político, y eso solamente se consigue con apoyo popular dentro del mismo, de cara a ganar delegados en vistas de un futuro congreso.  Hay que entender, y es muy importante, que AfD acapara la práctica totalidad del voto de extrema derecha del país. Ha borrado al histórico NPD y, de hecho, muchos dirigentes de este partido han pasado a formar parte de AfD. Su retórica no se basa realmente, o como mínimo no de una forma muy abierta, en la homofobia, el racismo o el antisemitismo, sino en la islamofobia, el euroescepticismo y la voluntad de descriminalizar el nazismo. El elemento vehicular que usa es el identitarismo, es decir, coger elementos que puedan ser transversales para la población alemana e intentar aglutinarlos a su alrededor, y, por desgracia, ha funcionado bastante bien. Desde el X. Congreso, a finales de 2019, AfD atraviesa una lucha interna no únicamente por el liderazgo, sino también una lucha ideológica.

Meuthen no es ningún santo, ni es antifascista, pero entiende que si pierde la lucha ideológica, acabará perdiendo el liderazgo. Höcke, por su parte, sigue presionando a diferentes sectores del partido, y a una parte de la militancia, con un discurso basado no en atacar abiertamente la dirección del partido (eso es lo que empezó a hacer la dirección con él) sino de introducir sus ideas extremistas entre la militancia, y de momento está surgiendo efecto. Sin erigirse realmente como líder de dicha corriente (no es el único que dirige “Die Flügel”, pero si el más carismático), sus posturas ya están presentes en diferentes agrupaciones del partido en todo el país. Höcke y su sector aprovechan cualquier polémica para salir en diferentes medios de comunicación, o para estar muy presentes en las redes sociales. Meuthen y la dirección del partido tienen dos frentes abiertos: la lucha por mantener el poder dentro del partido, que de momento van ganando, y la lucha ideológica, que, en cambio, están perdiendo.

Jörg Meuthen, autor desconocido

 

Este 2020 se presenta con dos elementos: la ya mencionada investigación que ha abierto la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, y la lucha interna que vive el partido. El desgaste interno del partido ya se reflejado en las elecciones del 23 de febrero de 2020 en Hamburgo, dónde han quedado penúltimos con 7 diputados y con poco más del 5% de los votos. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución investiga a la AfD desde el año 2019. Tanto las juventudes del partido, como “Die Flügel”, han protagonizado polémicas que este organismo ya ha denunciado y está investigado. Estar en su punto de mira es una mala noticia para AfD, ya que puede ser multado o incluso ilegalizada como partido político. Meuthen y su dirección se han personado (no solamente en el caso de la Oficina, sino también en las causas de tribunales regionales) contra algunos dirigentes de la juventud del partido, así como en contra de toda la dirección de “Die Flügel”, en las distintas causas que la Oficina ha ido abriendo a lo largo de éste último año. Su estrategia no es únicamente evitar su ilegalización como partido, sino aprovechar esta situación para defenestrar definitivamente a Höcke y a su gente. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución ha comenzado ya a investigar a los principales dirigentes de “Die Flügel”, que cuenta con más de 7000 miembros activos. Se están investigando las relaciones de algunos de estos dirigentes con organizaciones neonazis (muchas de las cuáles son “alegales”, es decir, que no han pedido nunca registrarse como asociaciones o partidos políticos, y que, por lo tanto, oficialmente ni “existen”, ni se han prohibido), así como el uso partidista que se sospecha que han estado haciendo de organismos de inteligencia estatales, o de usar dinero público para proyectos internos.

Desde 2017, se han ido observando con lupa las acciones y movimientos de AfD, una organización que padece una progresiva radicalización interna, y sobre la cual diferentes organismos estatales (el más importante, la ya mencionada Oficina Federal para la Protección de la Constitución) siguen escrupulosamente las actividades que está desarrollando el partido. De momento, Meuthen controla el aparato orgánico del partido, pero Höcke y “Die Flügel” están extendiendo su ideología fascista tanto interna, como externamente. El proceso de radicalización que inició Petry y la evolución política de Alemania, no dejan entrever aún cuál de las dos facciones terminará imponiéndose. AfD es hija de su tiempo, cada vez que se pone en duda la viabilidad del Estado, aparecen movimientos populistas que se aprovechan de la incertidumbre y de la debilidad discursiva de los estados, para entrar con fuerza en las instituciones y adaptarlas a su criterio y discreción. En este sentido, Alemania no es ninguna excepción. No se puede saber qué pasará exactamente con AfD, o con la situación política en Alemania, lo que es evidente es que AfD aún no ha dicho su última palabra, y que para bien o para mal, aún tienen mucho margen de maniobra en el entramado político y social de Alemania.

Referencias

GRIGAT, Stephan (Coor.). AfD & FPÖ. Antisemitismus, völkischer Nationalismus und Geschlechterbilder. Baden-Baden: Nomos Verlag, 2017

JAKOBSEN, Kjetil (Coor.).  Rechtspopulismus und Rechtsextremismus in Europa. Die Herausforderung der Zivilgesellschaft durch alte Ideologien und neue Medien. Baden-Baden: Nomos Verlag, 2015

KEMPER, Andreas. Rechte Euro-Rebellion. Alternative für Deutschland und Zivile Koalition. Münster: Edition assemblage, 2013.

Lista de artículos relacionados con AfD, por Deutsche Welle: https://www.dw.com/es/afd/t-19528111

AfD y Pegida: https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-09-04/ultraderecha-union-alemania-afd-pegida-civiles_1611325/

AfD y Hogesa: https://www.dw.com/es/alemania-y-sus-ultraderechistas/a-36107309

Frauke Petry: https://elpais.com/internacional/2016/02/22/actualidad/1456167837_054604.html

Frauke Petry y el argot nazi: https://www.welt.de/geschichte/article158058194/Frauke-Petry-weiss-nicht-was-voelkisch-bedeutet.html

Frauke Petry deja AfD: https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-09-25/venganza-frauke-petry-fractura-ultraderecha-alemana_1449531/

Björn Höcke: https://www.fr.de/politik/bjoern-hoecke-gibt-nazi-11082352.html

Sobre «El Ala»: https://www.elmundo.es/internacional/2019/10/28/5db6eb6121efa02a3a8b45b8.html

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