Chipre

Ersin Tatar, de Primer Ministro a Presidente de la República Turca del Norte de Chipre

El pasado domingo 18 de Octubre se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre. Tal como contábamos en el artículo publicado en este medio «Elecciones Presidenciales en la República Turca del Norte de Chipre, 11 de Octubre de 2020» los principales candidatos con posibilidad de pasar a segunda vuelta fueron Ersin Tatar por el Partido de la Unidad Nacional / Ulusal Birlik Partisi (UBP) de tendencia conservadora y nacionalista turca que por entonces ocupaba también la figura de primer ministro de la República y su contrincante más directo, Mustafa Akinci hasta entonces Presidente de la República, que si bien se presentaba bajo el paraguas de una candidatura «independiente», forma parte del Partido Comunal Democrático / Toplumcu Demokrasi Partisi (TDP) de tendencia socialdemócrata quien además recibió el respaldo público y abierto del también socialdemócrata y tercer candidato con más apoyos mostrados en primera ronda, Tufan Erhürman del Partido Republicano de Turquía / Cumhuriyetçi Türk Partisi (CTP).

Tal como analizamos, los resultados de la primera ronda cumplieron con la expectativa de varias encuestas electorales y fueron de un 32.35% para Tatar y 29.84% para Akinci. Y finalmente se enfrentaron en segunda vuelta los dos candidatos obteniendo Ersin Tatar el 51.69% y Mustafa Akinci 48.31% con un margen de votos real de apenas 4412 votos (a señalar los 3,699 votos emitidos considerados o bien «en blanco» o «inválidos» por la junta electoral) . La participación también subió de un 58.22% en primera ronda a un 67.29% en segunda. De los casi 200.000 turcochipriotas llamados a urnas, participaron 133,931.

Akinci reconoció la misma noche electoral la victoria de su rival político Tatar y le felicitó como el Quinto Presidente desde la autoproclamación de la República en 1983. Sin embargo, estas elecciones han sido de todo menos unas elecciones normales, y es que la intervención del gobierno de Turquía en los asuntos internos de esta parte de la isla chipriota han tomado cotas hasta ahora pocas veces vista, si dejamos a un lado la intervención militar de 1974. Recep Tayyip Erdoğan dió apoyo público y manifiesto a uno de los dos grandes contendientes, como es Tatar, en detrimento de Akinci. Durante el mandato de Akinci, las relaciones con la «madre patria» turcochipriota, es decir Turquía, se habían enfriado ya que Akinci se movía en un margen de independencia que Ankara consideraba peligroso. Como no, el asunto de la reunificación de la isla de nuevo en un solo estado, donde convivan las dos principales comunidades como la grecochipriota y la turcochipriota, enmendando el desastre ocasionado a raíz de los hechos de julio de 1974 (que pueden leer en este otro artículo públicado («Dossier Chipre (II): De la Independencia a la Operación Atila y la Proclamación del Estado Federado Turco de Chipre (1960-1975») estaba en el ojo del huracán de la bronca política, ya que como comentábamos en el primer artículo dedicado a las presidenciales norchipriotas los dos candidatos enfrentan modelos de resolución diferenciados: Desde la propuesta de «Estado Federal» defendida por las resoluciones de NN.UU, gran parte de la contraparte grecochipriota y el propio Mustafá Akinci, a la propuesta de «una isla, dos estados» que defiende de facto el sector representado por Ersin Tatar. Esta intervención de Ankara llegó a protagonizar uno de los hechos más problemáticos en el margen de la campaña electoral, en relación con el antiguo resort turístico de la ciudad de Varosha (Famagusta), inaugurado y contraviniendo la ley electoral norchipriota, un recinto cerrado desde la invasión de 1974, por el propio Erdoğan y Tatar.

¿Pero qué significado tiene la victoria de Tatar sobre Akinci? ¿Cómo afecta esto al mediterráneo oriental y la conjunto de la región? Más allá del asunto propio de la reunificación chipriota, y la por ahora alejada solución federal defendida por NNUU para el asunto en cuestión, debemos mirar de comprender los hechos acontecidos en la región en los últimos meses, que no han dejado de ser una precipitación de acontecimientos que llevan tiempo larvándose. La victoria de Tatar simboliza que una parte de la isla seguirá estando bajo la esfera de influencia de Turquía y no hay que dejar de ver el conjunto de conflictos en los que Turquía medra en la región. A destacar el conflicto desatado con Grecia en relación a la explotación de recursos naturales en las ZEE que según reconocimiento internacional son propiedad de Grecia y de Chipre, con el buque Orus Reis este verano del 2020. Enfrentamiento que ha provocado más de un choque bastante serio entre la marina y fuerzas aéreas entre Grecia y Turquía, como el incidente entre la fragata Limnos y la contraparte turca Kemal Reis. Unos recursos naturales que como hemos comentado también pertenecen a Chipre, y que se tiene constancia de ellos desde 2011/12 en que se descubrieron muchos yacimientos en la plataforma continental cercana a la isla. Precisamente, la pugna por la legitimidad del control de las aguas por parte de Turquía, que parece seguir la estrategia marcada por la «Mavi Vatam» o «Patria Azul» del militar retirado Cem Gürdeniz (si quiere saber más sobre la Mavi Vatam, les recomiendo el siguiente artículo también publicado en este medio: «Dossier Geopolítico Especial: Teoría de la «Patria Azul». Turquía se proyecta sobre el Mar (de la energía)» ) facilitan a Turquía el poder sortear la legitimidad chipriota en la región debido al conflicto entre la República de Chipre y la RTNC y su pugna por las aguas territoriales pertenecientes a cada cual, aduciendo que ellos han tenido permiso del gobierno «legítimo» de la zona para la prospección y posible futura prospección de los recursos citados llegado el caso.

Siguiendo con Turquía, podríamos afirmar que la victoria de Tatar es la única victoria reciente en cuanto política exterior turca en la región, frente a estas buenas noticias para Ankara, debemos mirar algunos de los reveses de esta como por ejemplo, que estos días tanto Rusia como el Ejército Sirio han avanzado posiciones en el norte del país en detrimento de sectores controlados por milicianos apoyados por Turquía en la región de Idlib y el conflicto sirio está comenzando a ser peligrosamente pantanoso para la máquina de guerra turca. Los acuerdos a los que gobierno-oposición en Libia han llegado también juega en contra de las cartas que movía en la región norteafricana y el estallido «ad portas» del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, más allá de la propaganda, pone en un aprieto serio la capacidad de intervención y la cadena productiva que aguanta el esfuerzo de «neo otomanismo» que dicta la política exterior del país euroasiático. Y para volver a Chipre, las maniobras conjuntas de Grecia, Chipre, Israel, Francia y Emiratos Árabes en el mediterráneo oriental cerca de las zonas de conflicto (isla de Creta, Chipre o las Cícladas y el Dodecaneso), a sumar los ejercicios militares en el Cáucaso y Mar Negro por parte de la Federación Rusa, pueden dar una idea por donde vienen los principales toques de atención y que en efecto, hay movimientos que indican una contención hacia Turquía.

Otro apunte vendría en las relaciones de la UE y la RTNC, relaciones complicadas ya que la República de Chipre es miembro de la UE y esta se adscribe a la posición de NNUU entorno la solución del conflicto. Pero no deja de ser interesante los toques de atención de Josep Borrell como Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común en relación con Vashora, aunque deberíamos fijarnos mejor en la posición de Francia en el actual conflicto con Turquía para comprender mejor la verdadera posición de la UE en el asunto que aquí nos concierne. Asunto que merece que le dediquemos otro artículo en el futuro.

Todo esto, con un eje de pivote de cualquier estrategia en la región que tiene como centro la isla de Chipre. Por ello el proceso de unificación de la isla es importante: Con la división de la isla, potencias con pretensiones imperiales como actualmente Turquía, o otros jugadores de la región como Reino Unido (que recordamos, tiene dos bases en la isla según el acuerdo de independencia colonial de 1960) y a través de él, en la esfera del mundo anglosajón, los Estados Unidos juegan un papel importante. Se nutren de la división y el conflicto para aumentar su influencia en la región. Que Akinci haya sido derrotado, no es sólo una cuestión interna de reunificación nacional chipriota y la probabilidad de enmendar un error histórico, es una cuestión de estabilidad y paz para la región entera.

Bibliografía:

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