Alemania

El SPD propone un 28º Ejército

El pasado 6 de octubre el SPD, Sozialdemokratische Partei Deutschlands, en concreto, un grupo de trabajo de la formación alemana en el Bundestag que se ocupa de las políticas de seguridad y defensa, elaboró un documento de discusión. Este «paper» lleva como título: AG Sicherheits- und Verteidigungspolitik – SPD-Bundestagsfraktion . Diskussionspapier 28. Armee.

Como se puede comprobar por su lectura, se propone la constitución de lo que, de acuerdo con sus términos, llama el 28º ejército: un ejército europeo, que se sumaría a los demás nacionales, y que se situaría bajo el mando de las instituciones europeas.

Esta propuesta, fortalece y enriquece el debate abierto sobre la necesidad de que la UE se dote de un ejército autónomo, sumándose a las propuestas de Emmanuel Macron.

Pero, antes de abordar el análisis de las propuestas del documento de discusión del SPD conviene que veamos algunos aspectos fundamentales para ayudarnos a comprender mejor la situación.

Una evolución histórica de esta necesidad estratégica

Al establecerse la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, y con ella, la formación de la La Comunidad Europea de Defensa (CDE) empezó su singladura en 1952 con el llamado Plan Pleven.

El objetivo perseguido por dicho plan era unificación de las Fuerzas Armadas Europeas en lo que respectaba a entrenamiento y equipo común bajo el mando de un Ministro de Defensa Europeo.

No obstante, la idea misma de la CED fracasó, y se da lugar a la Unión Europea Occidental (UEO) como una alianza militar común en octubre de 1954, cuyo fundamento es establecer alianza militar sobre una base fundamentada en el multilateralismo y que perseguía contrarrestar las amenazas militares.

Después de la llamada crisis de los «Euromisiles» en el contexto de los ejercicios de la OTAN en la RFA de 1983 llamados «Able Archer’83», llegamos al año 1986, momento en que se avanzó hacia una mayor cooperación en el campo de la de la política de seguridad y defensa, mediante la firma del Acta Única Europea en diciembre de aquel año, y con ello nació la Cooperación Política Europea (CPE), que también fracasó. En ese momento, la RFA y Francia optaron por crear la Brigada franco-alemana y el EUROCORPS, sobre una base bilateral.

El Tratado de Maastricht, en 1992, puso en práctica por primera vez la política exterior y de seguridad de la Unión Europea estableciéndose la seguridad común como uno de los pilares de la recientemente fundada Unión Europea (UE). También fue en 1992 cuando el entonces Consejo de Ministros de la UEO acordó las llamadas tareas de Petersberg. Se trataba de tareas humanitarias y de rescate, tareas de mantenimiento de la paz y operaciones de combate en la gestión de crisis, incluido el establecimiento de la paz. Serían posteriormente asumidas por la UE en el Tratado de Amsterdam en 1997. Con la entrada en vigor del Tratado en 1999 se estableció por primera vez, aunque con una limitación en sus poderes y atribuciones muy acentuado, el cargo de Alto Representante para la política exterior y de seguridad de la UE.

El siguiente hito hay que marcarlo en la prometedora iniciativa franco-británica de 1998, en Saint-Malo mediante la «Declaración sobre la defensa europea», que al menos indirectamente desencadenó el establecimiento de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) un año más tarde. La PESD se ha convertido en un área política formal de la UE mediante el Tratado de Niza en 2003.

Fue en 1999 cuando los entonces Estados miembros de la UE acordaron en Helsinki proporcionar a las fuerzas de reacción rápida europeas un personal de entre 50.000 y 60.000 soldados para 2003. Era el objetivo principal europeo, pero nunca es se logró. Tras el fracaso de dicho objetivo, los Estados Miembros decidieron en 2003 la creación de los Grupos de Batalla Multinacionales de la UE, cuyo primer Grupo de Batalla de la UE quedó operativo en 2007.

En 2003, el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE adoptó la primera Estrategia Europea de Seguridad (ESS 2003) con la finalidad de contribuir a la mejora estratégica y operativa del perfil de la política de seguridad y defensa de la UE.

Mediante el Tratado de Lisboa, la política de seguridad y defensa de la UE adoptó una forma decididamente institucional en 2009. La PESD pasó a ser la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y las tareas de la UEO se integraron dentro del cuerpo del Tratado con tareas ampliadas: son las llamadas tareas Petersberg Plus. El puesto de Alto Representante de la UE fue transferido a la oficina del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad con competencias ampliadas y reforzadas. El hecho de hallar una posibilidad de cooperación estructurada permanente entre Estados Miembros (ESPC), según lo dispuesto en el Tratado, supuso que la PCSD contemple de una manera progresiva el desarrollo de una política de defensa común de la Unión, que debería dar lugar a una defensa común tan pronto como el Consejo Europeo lo decida así por unanimidad, de acuerdo con el Artículo 42, párrafo 2 TEU, cuando dice que

2. La política común de seguridad y defensa incluirá la definición progresiva de una política común de defensa de la Unión. Ésta conducirá a una defensa común una vez que el Consejo Europeo lo haya decidido por unanimidad. En este caso, el Consejo Europeo recomendará a los Estados miembros que adopten una decisión en este sentido de conformidad con sus respectivas normas constitucionales.

La política de la Unión con arreglo a la presente sección no afectará al carácter específico de la política de seguridad y de defensa de determinados Estados miembros, respetará las obligaciones derivadas del Tratado del Atlántico Norte para determinados Estados miembros que consideran que su defensa común se realiza dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y será compatible con la política común de seguridad y de defensa establecida en dicho marco.

Artículo 42.2 TUE


La Estrategia Europea de Seguridad (EES) de 2003 se actualizó en 2013 y fue sustituida en 2016 por la Estrategia de Política Exterior y de Seguridad de la UE (EUGS). El EUGS sigue siendo válido hoy en día y subraya, entre otras cosas, que la UE debe tener capacidad de recuperación para responder a los actuales desafíos en materia de política de seguridad. También pide una autonomía estratégica para la UE. Por último, el EUGS da la mandato para transformar la UE en una Unión de Seguridad y Defensa

Con la finalidad de alcanzar la autonomía estratégica y la puesta en marcha de la Unión de Seguridad y Defensa, el anterior Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, propuso el 30 de noviembre de 2016 el Plan de Acción Europeo de Defensa (PEAD), que desarrollaba la propuesta hecha en el contexto del discurso del Estado de la Unió de 14 de septiembre de 2016.

De acuerdo con el Plan de Acción Europeo de Defensa, la Comisión propone:

1. Crear un Fondo Europeo de Defensa para apoyar la inversión en investigación conjunta y el desarrollo conjunto de equipos y tecnologías de defensa: el Fondo propuesto incluiría dos «secciones» complementarias, pero diferentes en cuanto a estructura legal y fuentes presupuestarias.

  • Una «sección de investigación», para financiar la investigación colaborativa en tecnologías de defensa innovadoras como la electrónica, los metamateriales, el software encriptado o la robótica. La Comisión propuso en aquel momento 25 millones de euros para la investigación en defensa como parte del presupuesto de la UE para 2017, y aspiraba a que tal asignación presupuestaria pudiese aumentar hasta un total de 90 millones de euros en el año 2020. En el marco financiero plurianual de la UE para después de 2020, la Comisión tenía en mente proponer un programa específico de investigación en defensa con un importe anual estimado de 500 millones de euros.
  • Una «sección de capacidades», que serviría de herramienta financiera para que los Estados miembros participantes pudieran adquirir juntos determinados activos y reducir así los costes. Tales capacidades serían acordadas por los Estados miembros, que serían los propietarios de la tecnología y el equipo. Se estimaba que esta sección podría movilizar unos 5.000 millones de euros al año.

2. Fomentar la inversión en pymes, empresas incipientes, midcaps y otros proveedores de la industria de defensa: los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos y el grupo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) ya ofrecen apoyo financiero para el desarrollo de una serie de actividades de doble uso. La Comisión se fijaba el dar su apoyo a los esfuerzos del BEI por mejorar el acceso a la financiación para las cadenas de suministro en el ámbito de la defensa. También hablaba de promover la cofinanciación de la UE en proyectos de inversión productiva y de la modernización de las cadenas de suministro del sector de la defensa. En el marco del Plan de cooperación sectorial sobre capacidades, la Comisión también defendía la necesidad de la cooperación en el sector de la defensa con la finalidad de asegurar que las personas tengan las capacidades y la habilidad tecnológica adecuadas para generar innovación.

3. Reforzar el mercado único para el sector de la defensa: la Comisión también abogaba por optimizar las condiciones para que en Europa exista un mercado de defensa abierto y competitivo, a fin de ayudar a que las empresas operen de manera transfronteriza y a que los Estados miembros obtengan el mejor rendimiento de su dinero en sus contratos públicos de defensa. Para ello, la Comisión impulsará la aplicación efectiva de la Directiva sobre la contratación pública en el ámbito de la defensa y la seguridad y de la Directiva sobre las transferencias en la UE, para lo que facilitará la participación transfronteriza en la contratación pública en el sector de la defensa, y se mostraba en la línea de dar su apoyo para el desarrollo de normas industriales y promover la contribución de políticas sectoriales, por ejemplo los programas espaciales de la UE, a las prioridades comunes de seguridad y defensa.

Además de la Agencia Europea de Defensa defensa (EDA), que existe desde el Tratado de Lisboa, el Fondo Europeo de Defensa (EED) ha sido fundado bajo la PAED. Tras el EUGS y por iniciativa del Presidente de la Comisión y los distintos Estados Miembros, a partir de 2017 han seguido otros proyectos, como la institucionalización de la PESCO, el establecimiento de la capacidad de planificación y ejecución militar de la UE (MPCC) y la creación de una Facilidad Europea de Paz (EFF).

También en 2017, el presidente francés Macron propuso la creación de un Fondo Europeo para la Paz (FEP). de la intervención europea (EI2). En junio de 2018, nueve países europeos (incluida Alemania) firmó una declaración de intenciones para la creación de EI2, y la primera reunión de El trabajo a nivel de ministros de defensa tuvo lugar en noviembre de 2018.

La última iniciativa fue lanzada en mayo de 2020 por los Ministros de Defensa de Francia e Italia, España y Alemania: la definición de una Brújula Estratégica para la Unión Europea, y una La evaluación de la amenaza de la UE se preparará para 2022.

La Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE de julio de 2020

En dicha cumbre se trataba de establecer el marco financiero plurianual y el presupuesto de la UE para 2021 – 2027. Hay que resaltar que, a pesar de compartir una meta en común, los diferentes Estados miembros, dependiendo del eje en que nos situemos, si norte o sur, si este u oeste, manifiestan diferentes ideas, intereses e influencias, por no hablar de claros y urgentes desafíos.

Al final se alcanzó un compromiso que tendrá que ser ratificado por el Parlamento Europeo (PE) y por los distintos parlamentos de los Estados miembros.

No olvidemos que los grupos tácticos de la UE han estado en pleno funcionamiento desde 2007, con un alto nivel de recursos humano y material. Esta rápida y efectiva unidad aún no ha sido desplegada, aunque varios escenarios habrían sido apropiados. Diferentes análisis de amenazas, intereses y requisitos constitucionales han hecho hasta ahora imposible, en uno o en varios puntos mencionados, el despliegue. En un radio de 6.000 km se puede identificar una amplia gama de riesgos de seguridad alrededor de Europa.

Una reflexión sobre Europa

La cuestión de la soberanía y de los intereses divergentes es particularmente relevante en el campo de la PCSD. La seguridad europea está protegida por 27 ejércitos nacionales, con tareas, equipo, material y diversos procedimientos de control parlamentario. Más de 300 mil millones de euros se destinan a la defensa en los presupuestos nacionales. Cerca de 30 tipos diferentes de destructores y fragatas están en servicio en las armadas de los Estados miembros, 20 tipos diferentes de aviones de combate están en servicio dentro de la UE, más de una docena de diferentes modelos de carros de combate funcionan en suelo europeo. El Fondo Europeo de Defensa, junto con las medidas adoptadas en el marco del proyecto PESCO, tiene por objeto lograr la armonización en esta área en el futuro.

Es decir, que habría que desarrollar la Alianza Defensiva y profundizar en la Política Común de Seguridad y Defensa, habida cuenta de las tensiones con Estados Unidos y asegurar el espacio energético, geopolítico y fundamentalmente estratégico marcado por el Egeo, el Mar Negro, y el Mediterráneo Oriental, sin descuidar el Mediterráneo Central, el Atlántico, la plataforma GIUK, el Báltico y el Mar Blanco.

A ello hay que sumar los esfuerzos de China mediante el uso de sus capacidades tecnológicas y económicas en la esfera militar en el sentido que seguirá algo más abajo. Sin olvidarnos tampoco de la evidente reacción que manifestará India, y de la alianza manifiesta de China con Pakistán e Irán en este contexto, por no hablar de los desafíos que trascienden lo nuclear, pues una inyección de capital y una suerte de «privatización» de la dimensión ciber en la guerra de Irán, muy dotada de cerebros, no así de presupuesto… y recordemos que quien paga, manda.

En lo que respecta a Rusia, a pesar de que la UE reaccionó a la anexión de Crimea con sanciones, no es menos cierto que la iniciativa la llevó Estados Unidos y se pudo percibir uno de los motivos de Estados Unidos con la frase de Victoria Nuland y su «que se joda la UE», aviso de que la política exterior de Estados Unidos tiene una intención clara hacia la UE, sea el inquilino de la Casa Blanca un demócrata o un republicano, y cada vez más. En esta ocasión debemos recordar que la UE proporciona los medios militares para proyectar el poder y fortalecer la confianza de los estados miembros de la Unión Europea del Báltico. ¿No estarían las agrupaciones tácticas de la UE destinadas, por naturaleza, a una «misión de refuerzo» temporal en la frontera este del territorio de la UE? Y sin olvidar el flanco sur de Europa, con los desafíos humanitarios y de seguridad, con la línea clave de estabilización fijada más allá del Mediterráneo, en el Sahel, en el Cáucaso, Asia Central… pues los atentados y las olas migratorias apuntan hacia Europa en esta dirección, la zona MENA, y no desde Rusia. Al menos de momento. No obstante, no podemos olvidar los Balcanes, y a ello se suma lo siguiente: la reciente y contundente victoria en las elecciones presidenciales en Moldavia de la presidenta electa Maia Sandu, que se ha lanzado con inusitada fuerza y determinación a restablecer la unidad territorial y soberanía de su país, sacando a las élites eslavas ucranianas-rusas afines a Moscú: dos de sus primeras declaraciones atañen a la República Moldava de Transnistria y podrían traer consecuencias, como la reactivación del conflicto, pero esta vez Ucrania no cooperaría con Rusia, a diferencia de lo sucedido con la caída del socialismo real y los deseos de los rumanos de recuperar en un Estado la comunidad nacional. Previsión: van a sacar a Rusia del Dniéster/Nistru, y cerrarle el paso hacia Tartus y África por mar y aire. Otro golpe para Rusia, y este es duro y estratégico para sostenerse en Odesa. El paso por el Bósforo peligra por el giro de Erdoğan y su profundización de las relaciones con Ucrania que han incluido hasta la firma de acuerdos militares bilaterales el 16 de octubre de este año, entre otros actores que dibujan nuevas líneas muy parecidas al siglo XIX en el Cáucaso Sur.

El documento de discusión del SPD reflexiona que ni siquiera haya habido un debate sobre el tema, cosa que demuestra la falta de capacidad de la UE para actuar en una grave crisis de la seguridad europea.

Es decir, Europa necesita con urgencia varias cosas, las cuáles no pueden continuar posponiéndose: una doctrina marítima que defina un espacio compartido, con todos los desafíos y líneas de presión y contención. Una doctrina cibernética, para la guerra en la esfera Ciber, lo que debe incluir, sine qua non, una diplomacia unificada y mucho más formada, también en la esfera cibernética. Las amenazas, los conflictos, el choque debe prevenirse en esa dimensión, que se suma a las tradicionales tres dimensiones, y que hay que añadir el espacio, con un claro binomio: Luna-atmósfera baja terrestre, y el mundo cibernético. Debe desarrollarse doctrinas en todos esos aspectos, y asegurar la seguridad y la defensa del espacio europeo de una manera multidimensional. La diplomacia debe situarse también acorde con estos desafíos y con estos escenarios de los cuales no se puede desertar, pues no usarlos implica ser manipulado y coercionado.

Otro aspecto, ligado indefectiblemente con este documento y con el documento de discusión propuesto por el SPD de un 28º Ejército, viene en la línea de como muy bien menciona el saliente Sr. presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker:

No cabe duda de que el poder simbólico de Europa resulta eficaz. Con nuestra diplomacia, nuestra política de desarrollo y nuestras relaciones comerciales, los europeos contribuimos a crear estabilidad y promover la paz, los derechos humanos y el Estado de derecho en todo el mundo. Pero el poder simbólico por sí solo no tiene fuerza suficiente. (…) La ineficiencia y la fragmentación nos salen muy caras. Mientras que en Europa tenemos 178 sistemas de armas diferentes, Estados Unidos solo tiene 30. Al mismo tiempo, tenemos más fabricantes de helicópteros en Europa que Gobiernos que puedan comprarlos. Y nos permitimos el lujo de tener 17 tipos diferentes de carros de combate, cuando es evidente que EE UU se las arregla perfectamente bien con un solo modelo.

La falta de cooperación en defensa y seguridad nos cuesta anualmente entre 25.000 y 100.000 millones de euros. Los Estados de la UE tienen mucho que ganar si comparten vehículos, normalizan la munición y, en definitiva, investigan juntos, en lugar de hacerlo por separado».

Jean-Claude Juncker. EL PAÍS. 6 de junio de 2017.

Trabajar intensamente con el Fondo Europeo de Defensa es el camino para crear tecnología propia militar y un poder eficiente, además de emprender una política de ampliación de flota. Todo ello le dará sentido a nuestra necesidad estratégica como Europa en una función de agente global con capacidades reales de acción, mediación y resolución.

Indudablemente, también esto sería acicate para que Europa emprendiese un proyecto totalmente estratégico para atender todo lo expuesto, creando y desarrollando tecnología propia en cuestiones como la digitalización y sus aplicaciones a la industria, cultura, comercio, navegación por satélite… y un amplio y determinante etcétera en términos de sostenimiento de la población y su bienestar en un futuro que nos ha alcanzado ya, y en el que Europa debe dar pasos firmes de liderazgo.

Entre otros factores sería necesario crear espacios, compartidos entre los distintos Estados miembros, a la manera de los Valles de Sílice de Estados Unidos, fijándonos particularmente en dos de ellos: uno de alta tecnología aplicada al aseguramiento de los datos, su protección y libertad, tanto institucionalmente como para los ciudadanos, y un segundo, a la manera del Dulles Technology Corridor, es decir, centrado en telecomunicaciones, satélites e industria de defensa con sus aplicaciones a la guerra robótica y a la gran revolución militar que estamos asistiendo ya en nuestros días.

Análisis del documento de discusión presentado en el Bundestag por el SPD para un «28º Ejército» en Europa. Hacia el Ejército Europeo, una visión.

De acuerdo con el documento ya mencionado, se reflexiona sobre el hecho de que la Comisión Europea sólo tiene los poderes que le conceden los Estados miembros, y en tal sentido, la creación del cargo de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad se saluda como un interesante margen desde el que partir.

Sin embargo, la Comisión sigue impotente ante la difícil cuestión del despliegue de la fuerza Europea, como por ejemplo, el Grupo de Combate de la UE. Tan sólo los Jefes de Estado y de Gobierno deciden unánimemente sobre el despliegue de medidas civiles y militares dentro de la PCSD.

El Parlamento Europeo participa en los debates sobre una posible misión de la PCSD sobre la base de puramente informativa. El Tratado de Lisboa no prevé una consulta clásica en cuanto a la toma de decisiones parlamentarias. Dependiendo de las respectivas constituciones nacionales, se reserva sólo a los Parlamentos de los Estados miembros la capacidad de decisión sobre la participación nacional y la provisión de capacidad de actuación. Este proceso, por cierto, también debilita la posición de la Comisión, porque no es la Comisión la que debe rendir cuentas al Parlamento Europeo, más bien son los parlamentos nacionales los que deciden sobre una iniciativa de la Comisión.

Además, el Parlamento Europeo también está debilitado por este proceso, porque el Parlamento Europeo no ejerce una función de control sobre las medidas de la PCSD, marcando de este modo un claro déficit democrático en Europa que necesita ser subsanado con urgencia.

El documento continúa con la siguiente reflexión, que voy a citar textualmente:

La Comisión Europea y los Estados miembros tratan constantemente de elaborar respuestas conceptuales a esos desafíos. El EUGS es la respuesta estratégica al contexto cambiante de la política de seguridad. La resiliencia y la autonomía estratégica son los requisitos resultantes para la UE.

Pero estos requisitos deben ser implementados y apoyados por capacidades militares. ¿Quién proporciona las capacidades? ¿Quién está dispuesto a proporcionar a la Unión Europea los recursos necesarios para aplicar los objetivos estratégicos acordados conjuntamente en términos operacionales, al margen de los intereses nacionales? ¿Qué conclusiones sacaremos del análisis conjunto de amenazas que se identificará como parte de la Brújula Estratégica?

No hay duda de que existe una voluntad de actuar manifestada en pequeños grupos de Estados Miembros individuales, coalición que, mediante diversas iniciativas, han emprendido el camino hacia una defensa común. Sería el caso de la nueva «entente cordiale» de Francia y Reino Unido, o los acuerdos entre Francia, Alemania, Italia y España y que se manifiestan en el liderazgo de España en uno de los 13 nuevos proyectos en defensa en la UE para desarrollar sistema de ataque electrónico, además del caza europeo del futuro, donde España se incorpora al proyecto franco-alemán, o es el caso de los Eurodrones, también con Alemania, Francia, España e Italia.

En este sentido, tanto Francia como Alemania, Italia y España desean que la PESCO esté abierta a Reino Unido, en este sentido se expresaron mediante una carta conjunta dirigida al Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell por parte de los titulares de los Ministerios de Defensa de los respectivos países.

Esto se sitúa en el hecho de que Francia y Alemania, además del Reino Unido, han sido las principales potencias europeas en el plano militar. Las tres se han ido concertando para asegurar el carácter intergubernamental de la Política Común de Seguridad y Defensa, además de conciliar el desarrollo con sus políticas nacionales en esta materia. Una vez que el Reino Unido toma la senda de abandonar la UE, tanto Francia como Alemania han dirigido sus esfuerzos en compensar esta sensible pérdida mediante una mayor cooperación con los demás Estados miembros.

El momento actual parte del impulso franco-alemán, y podríamos fijarlo de una forma institucional en el momento en que los ministros de Exteriores de Francia y Alemania, respectivamente Jean-Marc Ayrault y Frank-Walter Steinmeier llamaron a todos los Estados miembros a compartir una Unión de Seguridad en apoyo de la Política Común de Seguridad y Defensa mediante el documento conjunto, titulado «A strong Europe in a world of uncertainties«, fechado el 28 de junio de 2016.

De hecho, este camino, la necesidad de responder al nuevo contexto estratégico, está muy presente en el Libro Blanco de la Defensa y la Seguridad Nacional de Francia en 2013, páginas 64 y 65, y de una forma mucho más marcada en el Libro Blanco de la Seguridad de la República Federal de Alemania de 2016, páginas 72 a 76, momento en que ya tienen lugar la mayor parte de las iniciativas que Alemania y Francia proponen a los Estados miembros de la UE. Al respecto ambos países han marcado la necesidad de dar una mayor solidez a sus capacidades colectivas de la OTAN y de la UE, y como ya mencionó François Hollande en la Cumbre de la Alianza Atlántica de Varsovia de julio de 2016, la UE desarrollará una defensa al margen de la OTAN.

En este sentido, se podría afirmar que, visto con perspectiva, Alemania y Francia han seguido estrategias diferentes, aunque sería de desear que coordinadas para un mismo fin. Así, mientras que Francia ha seguido afianzando su posición e influencia en la organización atlántica, como lo demuestra la titularidad de un Mando Estratégico (Allied Command Transformation) de la OTAN, Alemania ha liderado la articulación de los aliados europeos en el flanco este (Framework Nation Concept).

Al respecto también hay que subrayar la posición de Polonia a favor de Estados Unidos y de la OTAN, como puede leerse en este artículo de POLITICO. Se da el caso, quizás aún presente, de cierto temor a lo que pueda significar una Alemania reforzada militarmente y los eventuales deseos de recuperar territorio perdido ante Polonia, por ejemplo. Este temor no es baladí. Fue el eje que determinó pedir durante la caída del Telón de Acero a los rusos que mantuvieran sus posiciones en el Vístula, y como ellos se negaron, entonces optaron por hallar más garantías ante la Alemania reunificada en la OTAN y en Estados Unidos. En este sentido, sólo cabe calificar de inteligente la acción de la canciller Angela Merkel de contemporizar y encontrar una solución con Hungría y Polonia en lo que se refieren a los fondos de reconstrucción. Recordemos que el conflicto presenta diversas facetas y ocasiones para minar. Si algo enseña el funcionamiento de la UE es que las soluciones hay que hallarlas en el conjunto y en la suma de las partes. No es imposible, si se tiene un plan ambicioso a la par que realista y capaz de generar sinergias y ganadores en las regiones claves.

Hay que destacar que tanto en el caso de Francia como en el de Alemania, ambos presentan una asimetría clara que genera una suerte de ensueño del cual, si no han despertado, están a punto de despertar. Al igual que ya ha sucedido en el caso de España, donde China ha desbancado a Alemania como principal país vendedor, en el caso del liderazgo de ambos países en lo que al sector industrial y tecnológico de la defensa europea y a sus coincidencias en cuanto a otorgar prioridad a la preservación de sus intereses industriales nacionales, sin dejar de aprovechar las oportunidades que les ofrezcan los mercados, europeos y global, para su desarrollo, se van a encontrar ambos en una situación de derrota global y en el escenario europeo. Hay que contar con la escalada de China y su apuesta por la alta tecnología y el sector tecnológico-industrial militar. A ello hay que sumar la reacción estadounidense, la cual ha sostenido y alentado en la multiplicación de conflictos y rivalidades al retirarse, pues eso significa contratos para sus empresas estratégicas, las cuáles han de mantener la ventaja sobre China, pero en otros aspectos se hallan ya por detrás del país asiático. Se trata de dos modelos, uno productivo, el otro financiero, pero ambos dotados de mucho dinero y capacidades. Como decía, la retirada de Estados Unidos ha supuesto la multiplicación de conflictos y de rivalidades, incluso alentadas tácita y explícitamente: Grecia contra Turquía, y la conquista de Grecia y Chipre por parte de los norteamericanos en un mar de energía, en un juego alentado con Turquía es un escenario que debería tenerse en mente. La contención de China en su expansión en busca de minerales tecnológicos, mercados y países a los que dominar con su 5G, en una economía hiperconectada y una expansión de los datos, convierten este aspecto en uno determinante en la guerra contra regiones y países. Washington y Beijing compiten entre ellos, pero ambos desean una situación de vasallaje y no progresión en la integración europea, para adquirir a precio de saldo estas empresas de las que hablamos, pero también bancos, puertos, astilleros, infraestructuras en general… y que las capacidades europeas no sólo no se desarrollen, se trata de saquearlas. En este aspecto, quién más tiene, más tiene que perder. No será España o Portugal o incluso Italia quiénes pierdan sin Santa Bárbara Sistemas o las plataformas atlánticas portuguesas, partiendo desde Lisboa caigan en manos chinas o americanas, por citar unos ejemplos al azar. No es el mismo caso el de Airbus, Thales, Rheinmetall, ThyssenKrupp, Dassault Aviation, Kraus-Maffei, Leonardo… auténticas joyas de la corona, y además controlar el mercado.

Ambos países consideran la política industrial como parte estratégica de la defensa, y así lo manifiesta, por ejemplo, el Libro Blanco alemán, pues se manifiesta que se aspira a preservar las capacidades tecnológicas críticas para su seguridad nacional, pero con una cláusula, pues en caso de sea necesario se sugiere recurrir a la colaboración con los aliados de Europa, quedando siempre abierta la posibilidad de que sus empresas lleguen a acuerdos con otras que representen los intereses nacionales de terceros países. También Francia en su revisión de la Estrategia de Seguridad y Defensa Nacional juzga necesario preservar las capacidades críticas necesarias para asegurar su autonomía estratégica y preservar el futuro de su industria de defensa por razones económicas y sociales. Es evidente que las industrias francesa y alemana se encuentran en una situación de ventaja para aprovechar las oportunidades que se abren con la cooperación industrial en la UE, pero la estrategia debe ser holística y abarcar más que simplemente este campo: la guerra se hace de una manera como no habíamos visto hasta ahora, y estamos ante el umbral de nuevas capacidades y dimensiones en todos los campos. Por eso, el egoísmo, también mencionado en el documento del SPD, es un factor clave a superar. Hay que entender que las estrategias de contención y neutralización de Europa se basan en dividir lo que se une, debilitar lo que se fortalece, enfrentar las partes que se necesitan mútuamente.

Este impulso franco-alemán a la industria europea resulta, todo lo más, en un complemento, pero no hay que engañarse: no sustituye en modo alguno a las relaciones industriales bilaterales, tampoco a los de ambos con el Reino Unido. Ambos países vienen coordinando sus intereses industriales en cada uno de sus consejos bilaterales de seguridad y defensa. Hay que señalar, así mismo, que la concertación proporciona una ventaja comparativa a ambos países porque podrán aprovecharse de su liderazgo para beneficiarse de las economías de escala que la UE pueda aportar a sus intereses industriales y militares.

Una perspectiva de la industria europea de la defensa

La industria europea de defensa resulta ser la segunda más importante del mundo, a pesar de su desorganización, descoordinación, etcétera, redundando más en el fortalecimiento de actores como Estados Unidos, ante todo, el cual cuenta con el primer mercado global, precisamente por estos motivos, y digamos que pesca en India, Europa, particularmente en Europa Oriental, con la que se sirve de las posiciones rusas. Ahora suma a Grecia, Chipre y Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, por su rivalidad con el poder de Turquía, al que el reciente conflicto del Nagorno Karabaj ha servido para sacar varias conclusiones: sus esfuerzos en drones han resultado muy provechosos, dejando en entredicho los sistemas S-400 o Pantsir S-1. Igualmente, los drones israelíes han demostrado su superioridad. Pero el cuestionamiento de Rusia pasa también por su incapacidad de poder convocar para una reacción organizada a la OTSC, porque varios de sus miembros ya juegan descaradamente con un alineamiento en posiciones túrquicas, de tal forma que podemos afirmar que el TÜRKSOY ya es algo más que un «ente cultural». Más aún, controlan con cierta seguridad, sumando las capacidades de poder blando no sólo el espacio túrquico, también el de una parte del islam, mediante el juego del islam político, particularmente los Hermanos Musulmanes, donde Turquía encabeza una tríada compuesta también por la organización de la Hermandad Musulmana y por Qatar. Tampoco podemos olvidar su capacidad de influir y ejercer control sobre el norte de Irak, mediante los lazos con el Kurdistán iraquí, el norte de Siria y su juego con componentes como Hayat Tahrir al-Sham, que aglutinó la herencia del Frenta Al-Nusra y juró obediencia a Al Qaeda hasta el año 2017, momento en que realmente Ankara ha sido su referente y ha jugado en el tablero de Idlib y Siria como pieza de Turquía. La superioridad turca mediante una combinación de factores también se ha puesto de manifiesto en Libia, y ha sido el punto de apoyo para su agresiva campaña de desarrollo de su estrategia Mavi Vatan, de la que se ha hablado aquí mediante un Dossier Geopolítico Especial.

Francia y Reino Unido son los que cuentan de una forma muy destacada, de una gran base industrial, y además con más capacidades y más avanzada. El siguiente escalón lo ocuparían, aunque con diferencias, Alemania e Italia. El tercer escalón sería para Suecia, España y Polonia, a mayor distancia del anterior escalón. No obstante, se calcula que la producción de defensa de estos seis países europeos equivale al 87% del valor total, de acuerdo con Ballester (2013, 43). De tal manera que la industria y el ejército europeo pasan, fundamentalmente, por la unión de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Suecia, España y Polonia.

Se cuenta en Europa con 25 grandes empresas, son la siguientes:

N# Global (2016)EmpresaSectorPaísVentas (en millones de dólares)Ventas defensa sobre el total %Beneficios (2016)Empleo
4BAE SystemsTodosReino Unido22.790952.35183.000
7Airbus GroupAeronáuticoTranseuropea12.520171.101133.780
9LeonardoTodosItalia8.5006456145.630
10ThalesElectrónicaFrancia8.170501.07364.100
16Rolls-RoyceAeronáuticoReino Unido4.4502449.900
23DCNSNavalFrancia3.480999712.800
25MBDAAeronáuticoTranseuropea3.26098710.340
26RheinmetallTerrestreAlemania3.2605223820.990
28Babcock International GroupServiciosReino Unido2.9504877635.000
30SaabAeronáuticoSuecia2.7708313715.470
33SafranAeronáuticoFrancia2.600142.11166.490
42CEAAtómicoFrancia2.02044-8315.620
47ThyssenKruppNavalAlemania1.7704289156.490
54FincantieriNavalItalia1.6003315
57CobhamTodosReino Unido1.550598110.690
58SercoTodosReino Unido1.500324547.000
60Dassault Aviation GroupeAeronáuticoFrancia1.3903542511.940
68GKNTerrestreReino Unido1.2101032958.000
75PZGTodosPolonia1.14090
78Krauss-Maffei WegmannTerrestreAlemania950954.000
80MeggittAéreo-TerrestreReino Unido9403523111.210
82NexterTerrestreFrancia910951.750
94Kongsberg GruppenTodosNoruega77041777.160
97Ultra ElectronicsElectrónicaReino Unido72068924.000
98NavantiaNavalEspaña71088-3365.510
Fuente: Documento de Fundación Alternativas, página 26

Tal y como se puede observar de estas 25 grandes empresas hay que destacar BAE Systems, Thales, EADS y Leonardo, pues son las más globales y tienen un gran número de empresas subsidiarias fuera del escenario de la UE, de acuerdo con Belin et al. (2017). Se calcula que alrededor de 2/3 de los ingresos del sector en Europa se pueden hallar en estas empresas.

A continuación siguen alrededor de unas cien empresas de tamaño medio, entre las que se encuentran las 21 restantes, seguido de un número ingente de pequeñas empresas que la Comisión Europea estima en torno a 1.350 y cuya facturación se estima en torno a los €36.000 millones, siguiendo a Ballester (2013, 64).

Si nos decidimos a operar por sectores cabe distinguir:

El aeroespacial, que presenta una fabricación de ala fija y ala rotatoria de combate, entrenamiento, transporte o reabastecimiento en vuelo. Además, por supuesto de motores; misiles y sistemas espaciales. Destacamos a BAE Systems, EADS, Dassault Aviation, Eurofighter GmbH y Saab. Para la fabricación de helicópteros tenemos a Augusta/Westland y Eurocopter. Un papel mucho más discreto lo ejerce Alenia. En cuanto a fabricación de motores hay que destacar a Rolls-Royce y a Safran, y dos empresas de menor tamaño, MTU y Avio. El grupo MBDA es la segunda del sector de los misiles en una perspectiva global.

El de la electrónica militar, que oferta elementos que provienen de la fabricación de sistemas de defensa aérea, radares, sonares, equipos de visión nocturna, equipos de navegación, aviónica y sistemas de mando, control y comunicación. Las grandes son Thales y Selex Sistemi Integrati, que es del grupo Leonardo. Pero también conviene que citamos a Indra, Ultra y Selex Galileo. En lo que se refiere a las empresas de los sectores aéreo, naval y terrestre cuentan con capacidades electrónicas. Cuentan con un gran número de competidores a escala global, cosa que se explica por contar con un carácter dual a la hora de competir en el mercado.

El terrestre, se encarga de producir sistemas de artillería, carros de combate, vehículos de infantería acorazados, armas ligeras y munición de diferente calibre y tipo. Es este un sector que cuenta con proyectos de I+D y colaboración multinacional de menor calado. Hay que citar a KNDS, resultados de la fusión de Krauss-Maffei Wegmann y NExter, Rheinmetall Defence, Iveco Defence Vehicles, Patria, BAE Land & Armaments, Diehl y General Dynamics.

El naval se encarga de la producción de buques de superficie y submarinos, cosa que incluye portaaeronaves y naves de propulsión nuclear. Destaca a factura francesa y alemana, ya que se trata de barcos con menor porte que sus equivalentes británicos y norteamericanos.

En términos generales la industria europea presenta un tamaño más reducido, un número de empresas mayor que Estados Unidos. Además, como ya se ha comentado, Europa cuenta con un mercado anquilosado, inoperante y que presenta una fragmentación en los sistemas de armas que es seis veces mayor que al de Estados Unidos. Esto incluye 17 tipos diferentes de carros de combate, como el Leclerc francés, el Leopard 2 alemán, el Ariete italiano y el PT-91 polaco. Durante la Tormenta del Desierto en 1991, y sirva de reflexión, Estados Unidos desplegó el M1 Abrams, M60 Patton y M551 Sheridan y hoy, sólo el M1 Abrams permanece en servicio. Los ejércitos de la UE también tienen 20 tipos diferentes de vehículos de combate de infantería y 27 obuses diferentes. Estados Unidos depende de solo dos versiones de cada uno.

En total, Estados Unidos tiene 30 sistemas de armas principales, mientras que Europa tiene 178. Sirva la siguiente infografía de STATISTA para hacernos una idea de la situación:

Uno de los objetivos de la cooperación europea en lo que a defensa se refiere es, precisamente, la reducción del número de sistemas de armas mediante proyectos multilaterales más eficientes, baratos e interoperables. Esta reducción supondría ahorro así como mejoras en el sostenimiento, adiestramiento y en la capacidad de competir en el mercado de armas.

Al respecto, ahora mismo en el seno de los grandes de la defensa de la UE se está planteando un carro de combate para el futuro. Se trata del MGCS, es decir Main Ground Combat System, implementado por Francia y Alemania. Al respecto se opondría Polonia e Italia, cuyo modelo C1 Ariete no ha encontrado compradores más allá del Ejército italiano, a diferencia del AMX-56 Leclerc francés que sí ha hallado por lo menos en Emiratos Árabes Unidos compradores. España se mueve entre ambos ejes en este caso, el franco-alemán y el italiano-polaco, como por ejemplo se puede leer en esta noticia.

Las capacidades militares tienen un peso determinante en lo que al nivel de ambición mostrado por la UE y, por el eje franco-alemán. Pero si lo que se pretende es ejercer un poder militar real y no simple palabrería vacía con las terribles consecuencias que ello conlleva, en tal caso tales capacidades tiene que tener tres cualidades imprescindibles, y que se hallan tras una propuesta personal, el anagrama ACA: Adiestrados, Creíbles, Alistadas. Muchos de los estados miembros de la UE lo son también de la OTAN; de hecho, de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, 21 son miembros de la OTAN, cuatro de ellos son PfP, o que pertenecen a la Asociación para la Paz (en inglés: Partnership for Peace, PfP), un programa de la OTAN destinado a estrechar las relaciones de la OTAN con otros estados europeos y la antigua Unión Soviética (20): Austria, Finlandia, Suecia e Irlanda, y solamente Malta y Chipre pertenecen a la Unión Europea y no a la OTAN.

En definitiva, el mercado europeo de la defensa se caracteriza por la fragmentación, la duplicación de activos y la baja utilización de sus capacidades de producción para las necesidades que actualmente tiene Europa en esta materia, por ejemplo ver EP (2013, 50). La destacada sobredimensión tiene su justificación en las políticas industriales de los Estados miembros que favorecen el suministro doméstico y evitan en lo posible la importación, al amparo del artículo 346 del TFUE, acudiendo en ese caso a las compensaciones industriales, aunque no sea la forma de obtención más eficiente, ya que este artículo autoriza a que los Estados miembros tomen las medidas que juzguen necesarias para la protección de sus intereses esenciales de seguridad relacionados con la producción y el comercio de material militar, una decisión que pervive desde la creación de la Comunidad Económica Europea.

Este es uno de los ejemplos que explican el porqué de la insistencia en el soberanismo por parte de la Alt Right y de determinadas corrientes de la izquierda. Es evidente que con las dimensiones y desafíos que está tomando ya el mundo, si eres Estados Unidos quizás puedas salir adelante emprendiendo un procedimiento de vasallaje cibernético, electrónico, comercial, digital, etcétera, en oposición al que intenta China para con Europa también. Sólo hay un momento en que quizás China y Estados Unidos se pondrían de acuerdo, y es si Europa tomase un camino que les perjudicase a ambos, pero beneficiase a Europa en su conjunto y sin exclusión de nadie para cerrar brechas. La soberanía la puedes ejercer si tienes los medios y capacidades, el que Estados Unidos dependa de tragarse a Europa ya es suficientemente claro como para entender qué se esconde detrás del soberanismo, a quién interesa y quién, con la excusa de Soros o de Bannon, enarbola la gloriosa soberanía… pero como vasallo.

Este exceso de capacidad es especialmente visible en los sectores terrestre y naval, donde existen demasiados contratistas principales, capacidades industriales, y programas de adquisición en comparación con Estados Unidos.

Al respecto, y en esta fase de las ambiciones europeas la OTAN presenta dos caras: debido a la presencia de dicha organización se ha evitado en lo posible duplicar estructuras, cosa que dificulta alcanzar el nivel de ambición y de corrección de una necesidad estratégica vital.

Es necesario hablar aquí del Brexit. No olvidemos que la posición de Estados Unidos ante este fortalecimiento de las estructuras de la Unión Europea podría ser contraria, la UE reduciría su dependencia de Washington, más aún, el mercado de armas en Europa se vería seriamente dañado para Estados Unidos, por no hablar de otros escenarios globales. En todo ello el Reino Unido ha jugado realmente un papel ambiguo, pues si bien es cierto que hasta ahora el aliado anglosajón en Europa ha ralentizado los avances de la defensa europea, también es cierto que con Tony Blair y Jacques Chirac jugó la única opción real de autonomía estratégica para Europa, cosa que demuestra que las intenciones de Reino Unido, a pesar de las apariencias y de los equilibrios de poder en Gran Bretaña, ha sido en apariencia una, pero sus auténticas intenciones son capitanear el continente europeo, en oposición. Si usted se sonríe ante esta afirmación, mire la tabla más arriba, ¿cuántas empresas cuenta entre las 25 más importantes de Europa? ¿De verdad cree que el Reino Unido y su soberanía ganan con el Brexit, o ganan Estados Unidos y sus intereses? El MAGA empezó, o esa era la intención, con el referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Como el presidente de la República francesa ha dicho recientemente en una entrevista, Europa está por hacerse.

Como ya tendré ocasión de analizar en un Dossier Geopolítico Especial de pronta publicación, el Brexit tiene muchas caras, y muchos prismas. Ninguno de ellos tiene que ver realmente con la soberanía del Reino Unido. De hecho, con su salida de la Unión, el Reino Unido verá su valor estratégico reducido de una manera drástica para Estados Unidos, que no sólo debilita a Europa, también a sus elementos más destacados, y busca dividirlos y enfrentarlos: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España. Las relaciones entre Francia y Reino Unido, de donde podría estirarse los acuerdos bilaterales de ambas naciones para crear un auténtico ejército europeo y una integración europea pretende ser saboteada en beneficio de Estados Unidos, ya que sin el Reino Unido, y sin acuerdos la UE perdería una buena parte de la limitada autonomía estratégica de la que dispone.

La siguiente cara sí que podría beneficiar a Estados Unidos, pero tendría que vigilarla de una manera muy intensa y mantener la siguiente situación en un perfecto equilibrio que se antoja difícil, ya que en este escenario la dependencia de Estados Unidos aumentaría, hasta que los socios europeos desarrollen las capacidades que les otorguen esa autonomía estratégica en el medio plazo. Esta sería una de las bazas de negociación pretendidas por Washington para cooptar a la UE en su pugna contra China, y conseguir el acceso al 5G y 6G de Nokia y Ericsson, por no hablar de los mercados y control de datos que el coloso norteamericano podría perder en beneficio de la propia Europa o China.

En lo que se refiere a mando y control, el Servicio Exterior de la Unión Europea presenta una grave carencia de capacitadores de nivel estratégico y operacional. Sus cuarteles generales y otros apoyos son aportados por los estados miembros. En la actualidad, excluyendo de la lista a Reino Unido, esto deja a Francia, Alemania, Italia y España como los únicos capaces de aportar esas capacidades.

¿Qué aporta el documento de discusión del SPD?

La presencia de la idea de un ejército europeo crece en intensidad y en la percepción de mayor seguridad y defensa de los europeos, tal y como recoge esta noticia del Parlamento Europeo.

El SPD señala en su documento lo que a su juicio son dos errores que está viviendo ahora Europa en la construcción del ejército europeo y de la propia Europa: «El nacionalismo y el estilo autocrático de liderazgo también se están extendiendo en la UE. Estos fenómenos deben ser resueltamente contrarrestados. La historia de Europa y, más Recientemente, la pandemia del Coronavirus nos mostró los efectos fatales que el egoísmo nacional puede tener. La idea de Europa es una idea diferente: libertad, solidaridad y paz.

En esta situación, ha llegado el momento de dar un paso valiente hacia la creación de un ¡el ejército europeo!»

Tal y como desarrollan en el apartado IV del documento analizado: «El SPD ha estado pidiendo la integración europea de las fuerzas armadas durante años. En el programa electoral para las elecciones al Parlamento Europeo de 2019 apoyamos «un ejército europeo común controlado por el Parlamento».

Subrayan también que el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, ha pedido repetidamente un «verdadero ejército europeo». Afirman que, «Sin embargo, todavía no ha proporcionado un concepto concreto en cuanto a su contenido». De modo que cabe entender el documento como una proposición en espera de que Francia haga la propio, y otras naciones de Europa. Insisto en ello, si todos son importantes, los grandes de Europa, los seis grandes: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Polonia, deben ser partícipes y debe contarse con ellos para la integración de capacidades, producción industrial y tecnológica y para asegurar la cultura y definir el idioma del «verdadero Ejército Europeo», propuesto por Emmanuel Macron, y que cabe contar que desplegará sin duda, la máxima audacia y ambición… espero que también despliegue la máxima inteligencia.

Se cita en el documento de discusión a Radoslaw Sikorski, ex Ministro de Asuntos Exteriores y Defensa de Polonia y ahora diputado al Parlamento Europeo, el cual percibe el desafío de la soberanía y por consiguiente apoya la creación de un Ejército Europeo voluntario. La trampa que se señala en el documento a juicio del SPD de este modelo: «esta fuerza estaría fuera de la instituciones europeas y, por tanto, ciertamente fuera del derecho de los Tratados de la UE. Por otro lado, no hay ninguna disposición para el control parlamentario por el Parlamento Europeo – un modelo por el que los socialdemócratas no queremos que nos lleven. Por un lado, las cuestiones de soberanía nacional deben ser superadas o excluidas y, por otro lado, el control parlamentario debe aplicarse a nivel europeo. Este objetivo debe ser alcanzado con nuestro ejército europeo».

Dada la relevancia de la propuesta paso a reproducir las páginas 6 a 9 del documento analizado.

El núcleo del 28º Ejército se basa en los grupos de batalla existentes en la UE. Según esto, el ejército se basa en su capacidad inicial en unos 1.500 soldados y por lo tanto en la fuerza de un grupo de batalla. A mediano plazo, se espera que crezca hasta alcanzar el tamaño de una brigada de combate reforzada y, por lo tanto, que incluya elementos de apoyo (por ejemplo, logística, servicio médico), hasta unos 8.000 soldados (similar a la Fuerza de Tareas Conjuntas de Muy Alta Disponibilidad, VJTF, OTAN).

El personal militar del 28º ejército no será proporcionado por contingentes de las fuerzas nacionales existentes, sino que será reclutado entre los ciudadanos de la UE que ya están sirviendo en los ejércitos de la UE y que soliciten los diversos puestos. Posteriormente, los ciudadanos de la UE que no estén en servicio también podrán solicitar el reclutamiento para el nuevo ejército europeo.

Al unirse al 28º ejército, estos soldados ya no estarán sujetos a las estructuras de mando y comando nacionales. Los estados nacionales no podrán utilizar este personal mientras dure su servicio en el 28o Ejército. El personal consiste exclusivamente en soldados temporales y profesionales.

La primacía de la política

Como órgano ejecutivo, el 28º Ejército estará directamente subordinado a la Comisión de la UE. La responsabilidad política del 28º Ejército se confía a un nuevo Comisionado de Defensa que se establecerá. Este Comisionado debe provenir exclusivamente de los Estados miembros de la UE que contribuyen al establecimiento y funcionamiento del 28º Ejército, prestan servicios militares (por ejemplo, participación financiera, provisión de infraestructura, capacitación), es decir, los llamados Estados participantes. Este Comisionado, con carácter transitorio, contará con la asistencia de un personal asesor compuesto por representantes militares y civiles de los Estados participantes. El Comisionado de Defensa se coordinará estrechamente con el Alto Representante de la Unión.

El control político sobre el 28º ejército será ejercido por un Comité de Defensa creado en el Parlamento Europeo. Con este fin, el actual Subcomité de Seguridad y Defensa podría elevarse al nivel de una Comisión completa. Sin embargo, sólo los miembros de los Estados participantes podrán votar en los debates sobre cuestiones relativas al 28º Ejército, en particular en una misión.

Las decisiones sobre la PCSD, incluidas las posibles misiones, seguirán adoptándose de conformidad con el artículo 42 del Tratado de la Unión Europea (TUE). Sin embargo, encontrarán sus límites allí en caso de un posible despliegue del 28º ejército. En este caso, la decisión sobre dicho despliegue no será tomada por el Consejo, sino por la Comisión de Defensa del Parlamento Europeo a petición de la Comisión por mayoría simple.

Las facultades del Comité Político y de Seguridad (CPS) en virtud del artículo 38 del TUE tampoco afectan a las medidas o misiones del 28º Ejército. El CPS puede asesorar y hacer recomendaciones en estos asuntos y el control se ejerce exclusivamente a través del Comité de Defensa.

La estructura de mando militar

Es necesario crear una estructura de mando y control del 28º ejército. Es imperativo evitar la creación de estructuras paralelas con las instituciones existentes a nivel de la UE. En cambio, estos deben ser incorporados en la medida de lo posible e integrados en las estructuras del 28º Ejército desde el principio. Por lo tanto, el CCMMP debe utilizarse para llevar a cabo operaciones militares.

El liderazgo militar debe ser colocado a nivel de un Jefe de Defensa (CoD), similar a la posición del Inspector General del Bundeswehr. Es miembro de pleno derecho del Comité Militar de la Unión Europea (EUMC) y mantiene contacto con el Estado Mayor de la Unión Europea (EUMS). En coordinación con el Presidente del CMUE, el CdD también proporciona asesoramiento militar a los dirigentes políticos. Tiene la responsabilidad militar general del 28º Ejército y es nombrado a propuesta del Comisario de Defensa, sujeto a la confirmación de los miembros de la Comisión de Defensa del Parlamento Europeo.

Tareas

Como órgano ejecutivo, el 28º ejército será confiado a la Comisión de la UE como un instrumento militar flexible y reactivo. La preparación operacional y la sostenibilidad del 28º Ejército seguirá siendo muy limitada hasta el mediano plazo. Por lo tanto, es apropiado utilizar las capacidades de este ejército para operaciones iniciales rápidas y de tiempo crítico. A esto le seguirá la sustitución por fuerzas de los Estados miembros de la UE o la terminación de la misión de la UE.

Aunque en la calificación inicial sólo se puede lograr una preparación operacional limitada con capacidades limitadas, el 28º Ejército debería, en principio, cubrir plenamente la gama de tareas de conformidad con el artículo 43 del TUE (las denominadas «tareas de Petersberg»). De esta manera, puede ser usado para complementar el Grupo de Batalla de la UE.

Contrariamente a las disposiciones del Tratado actual, según las cuales las operaciones de la PCSD sólo pueden llevarse a cabo fuera del territorio de la Unión, el 28º ejército también se desplegará en el contexto de la defensa colectiva de la Unión y en el contexto de la defensa de la Alianza junto con la OTAN.

Al mismo tiempo, las fuerzas del 28º ejército también se desplegarán para prestar ayuda de emergencia y defender el territorio de la Unión de grandes desastres.

El 28º Ejército no compite con la OTAN, ni se duplican las estructuras. El 28º Ejército opera de manera complementaria a la OTAN. El Acuerdo Berlín Plus entre la OTAN y la UE también se aplica al nuevo ejército europeo. El 28º Ejército será un elemento de conexión en la organización de la UE ya establecida dentro de la OTAN.

Financiación

Durante la fase de despliegue, el 28º ejército se financiará con las contribuciones de los Estados participantes, en función del producto interno bruto y del número de habitantes. En el futuro, el 28º ejército será financiado en su totalidad por el presupuesto de la UE. Esto garantiza una mayor independencia a largo plazo y es un parámetro de planificación fiable. Al mismo tiempo, el control parlamentario sobre el Parlamento Europeo también está garantizado.

Los costos de las misiones serán asumidos por la Unión desde el principio. Si el Tratado no prevé la asunción de gastos en determinadas esferas, estas medidas deben financiarse con cargo al presupuesto del Fondo de Paz de la Unión Europea.

El 28º Ejército también puede recurrir a los recursos y servicios de la Reserva Federal. Conceptos básicos

El marco político para el establecimiento y despliegue del 28º ejército está previsto en el Tratado de la UE. En vista de las nuevas estructuras que se crearán, el Tratado debe ser modificado.

A nivel estratégico, será necesario establecer un marco conceptual. Esto será establecido por un Libro Blanco Europeo. La estrategia global de la UE y la Brújula Estratégica, que aún no se ha desarrollado, son elementos positivos, pero no pueden por sí mismos cubrir la base conceptual de la PCSD con un ejército europeo.

El Libro Blanco será preparado por el Alto Representante de la Unión en cooperación con el Comisario de Defensa y aprobado por el Consejo y el Parlamento Europeo. La presentación de un Libro Blanco hará que los documentos de estrategia actuales y futuros, como el EUGS y la Brújula Estratégica, queden obsoletos.

Como resultado de las directrices estratégicas del Libro Blanco, será necesario elaborar un perfil de capacidad a nivel operacional para dar forma al 28º ejército. Este perfil de capacidad determina, entre otras cosas, la estructura y el equipamiento del 28º ejército. Al mismo tiempo, constituye el puente para las medidas de la PESCO y la FED. Los requisitos de capacidad militar serán elaborados por el Comisionado de Defensa en cooperación con los representantes de los países participantes y sus miembros en la Comisión de Defensa del PE.

Equipo y entrenamiento

Teniendo en cuenta la tarea principal de llevar a cabo operaciones iniciales rápidas y dinámicas, el 28º ejército se basará inicialmente en tropas de tierra. Inicialmente, los Estados participantes deberán poner a disposición el material necesario con poca antelación. Es importante asegurar un equipo uniforme. A medida que el proyecto avance, la atención se centrará en los proyectos de adquisición. Para ello, el 28º Ejército tendrá que cooperar estrechamente con la Agencia Europea de Defensa (AED) y participar en la política de suministros en el marco de la FED. Se prevé una integración de los proyectos de la PESCO. La interoperabilidad entre el 28º Ejército y las fuerzas armadas de los Estados miembros de la UE y la OTAN debe ser garantizada.

El objetivo de todos los proyectos de suministro es generar efectos positivos para la industria de defensa europea y, al mismo tiempo, contribuir a la armonización y normalización de los procedimientos de adquisición y, en particular, de los equipos materiales dentro de la UE. La autosuficiencia es un mal consejero en materia de adquisiciones y equipo.

Además del equipo material, la capacitación del personal es un indicador esencial de la preparación operacional de las fuerzas armadas. Aunque se reclutará personal militar y civil experimentado para entrenar al 28º Ejército, se debe implementar una

organización de entrenamiento desde el principio. Se deben crear y aprender niveles uniformes de capacitación y procedimientos. Esta organización de capacitación también crea los requisitos previos para la capacitación calificada de futuros candidatos no calificados.

Teniendo en cuenta la fuerza inicialmente pequeña, el 28º ejército necesitará el apoyo de los estados participantes para el entrenamiento de su personal. Podrían hacerse cargo de los contingentes o de períodos completos de capacitación con sus instalaciones de capacitación existentes y, a más largo plazo, crear una red europea de capacitación.

El Comisionado de Defensa tiene la tarea de presentar un concepto a la Comisión y a la Comisión de Defensa del PE para el equipamiento y la formación. Para ello utiliza el Grupo Asesor. Además, otras cuestiones como el lenguaje de trabajo y de mando, los uniformes, la remuneración, las categorías, la estructura de los grados, el derecho disciplinario, etc., son responsabilidad del Comisionado de Defensa, que debe presentar conceptos a la Comisión y al Comité de Defensa. La participación del Grupo Consultivo asegura la participación de los Estados participantes a través de sus representantes autorizados durante todo el proceso.

Distribución

La UE es una confederación de estados y por lo tanto no tiene territorio nacional. El despliegue del 28º ejército presenta, por lo tanto, un obstáculo particular, pero éste puede ser superado.

El cuartel general y el núcleo del 28º ejército deberían estar en Bruselas. Con el aumento de la dotación de personal y material, es necesario identificar otros lugares y aclarar su situación jurídica. El Comisario de Defensa debería hacerlo en estrecha coordinación con los países participantes y todos los demás Estados miembros de la UE. Se pueden utilizar diferentes modelos (por ejemplo, suministro gratuito de edificios o infraestructura, arrendamiento, donaciones).

Comentario personal sobre lo expuesto por el SPD y conclusión

Creo que el gran mérito del documento del SPD es que se propone como elemento de desbloqueo. El que proponga que esté compuesto por soldados profesionales reclutados de forma voluntaria, comenzando con una estructura igual a la de los grupos de combate, 1.500 hombres, que se irán incrementando progresivamente hasta 8.000 hombres por unidad, y que responda directamente a las instituciones europeas es una gran idea. El ejército europeo, tras una fase de transición en la que se financiaría con las contribuciones de los Estados participantes, se acabaría por adscribir el gasto al presupuesto europeo. Esta idea es francamente buena.

Lo que en definitiva propone el SPD es el modelo de defensa de las federaciones y toma como gran referencia el estadounidense. Estados Unidos fue el primero que introdujo lo que el constitucionalista australiano, Kenneth C. Wheare (El Govern Federal, 1951) bautizó como el modelo de «ejército dual», bajo la premisa de que se fundó sobre el inicialmente pequeño ejército federal y una estructura militar preponderante basada en las milicias de los distintos Estados, hoy en día enmarcadas en lo que se ha venido a llamar la Guardia Nacional, de la que cada gobernador del estado al que pertenece es el comandante en jefe.

El documento del SPD obliga a tomar acción y emprender un serio y esencial debate público, sobre el que quiero contribuir con esta publicación.

Hay que tener presente que la actual estructura institucional de la UE prevé que el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad (AR) sea nombrado por el Consejo Europeo de acuerdo con el Presidente de la Comisión Europea por mayoría cualificada. El RH es también Vicepresidente de la Comisión y, como tal, es investido por el Parlamento Europeo. Preside el Consejo de Asuntos Exteriores, que incluye a los ministros de defensa. Por consiguiente, las disposiciones de los Tratados parecen garantizar un equilibrio entre la institución que representa a los ciudadanos, el Parlamento, y las que representan a los Estados, el Consejo Europeo y el Consejo.

Cabría meditar por ejemplo, también en el modelo suizo, con una transformación, quizás, de la estructura institucional de la UE de tal manera que el Consejo Europeo se convierta en una presidencia colegiada según el modelo helvético, con responsabilidad en materia de política exterior y de seguridad, y quedando la Comisión a cargo de todo lo demás.

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