Asia

¿Intervino el servicio secreto turco en las elecciones presidenciales de la República Turca del Norte de Chipre?

Después de la victoria electoral del pasado 18 de Octubre de 2020 de Ersin Tatar frente al por entonces Presidente Mustafa Akinci, podíamos afirmar que la autoproclamada república turcochipriota quedaba afianzada dentro de la esfera de influencia del Presidente Erdogan y por ende, de Turquía. Recordemos que en el fondo, las divergencias entre Ersin Tatar y Mustafa Akinci venían a situar las dos posiciones mayoritarias en el seno de la sociedad turcochipriota entorno «el problema» que tienen en la isla desde la invasión turca en 1974: La RTNC como un ente independiente y soberano o bajo tutela turca, o la vuelta a la reunificación de los chipriotas basados en una federación que engloba a las dos principales etnias de la isla: grecos y turcochipriotas, esta última sería la reunificación de la isla y la actual República de Chipre con la RTNC y la creación de la República Federal de Chipre. Solución que viene contemplada por las propias Naciones Unidas y el comité encargado de la situación chipriota.

Vamos a detenernos por eso un momento en Turquía, a quien podríamos definir como aquel hermano mayor que vigila con demasiado celo a su hermano turcochipriota, ya que precisamente la supuesta y denunciada injerencia turca en los comicios de la isla es lo que parece haber saltado a palestra y a la opinión pública con pruebas. Comentábamos en el artículo «Ersin Tatar, de Primer Ministro a Presidente de la República turca del Norte de Chipre» que la victoria de Tatar en la isla, con el apoyo entusiasta de Erdogan había incluso provocado que la Comisión Electoral Turcochipriota interviniera por violación de las leyes electorales, como el incidente en la ciudad de Varosha. Había sido la primera victoria en bastante tiempo que Turquía había tenido en su ámbito internacional. A esta victoria habría que sumarle la conseguida con el conflicto armenio-azerí del pasado 2020, ya que Turquía , utilizando muy hábilmente no sólo su poder militar en la región, sino sobre todo su papel cultural a través del TURKSOY ha afianzado su poder en la zona del Cáucaso y los rusos han sufrido un revés importante en la misma.

Todo esto, hay que verlo en la perspectiva para Turquía en lo que se llama la «Mavi Vatan» o «Patria Azul», estrategia que sigue Turquía y que nuestro colaborador Cem Gürdeniz y Daniel Martín nos dejan clara en «Dossier Geopolítico Especial: Teoría de la «Patria Azul». Turquía se proyecta sobre el mar (de la energía)» . la isla de Chipre es pues pivote central en dicha estrategia para el Mediterráneo Oriental, así que, era una buena noticia que un Presidente que aboga por la unidad con la madre patria turca y no por otras aventuras que no interesan a la política exterior (e interior) turca , ganara las elecciones.

Sin embargo, este dulce en la política exterior de Erdogan y los plantemientos estratégicos turcos podría no serlo tanto, ya que prácticamente después de los resultados electorales empezaron a circular ciertos rumores, que han ido en escalada estos meses hasta que el pasado mes de mayo empezaron a circular noticias conforme el apoyo de Erdogan a Tatar no había sido sólo nominal, sino que la cosa había ido unos cuantos pasos más allá. Ya se había iniciado cuando el propio ex-Presidente Mustafa Akinci reconoció en un programa de televisión durante el debate electoral «presiones, amenazas y exigencias de renuncia por parte de miembros de una agencia de inteligencia extranjera» sin embargo, no había llegado a más. Esta línea del discurso se ha visto súbitamente reforzado por declaraciones del ex-diputado y periodista del CHP ( partido que apuesta por la independencia del Norte de Chipre ) Baris Yarkadaş donde acusa directamente al AKP de Erdogan de interferir y adulterar el resultado de las elecciones presidenciales. La gota que ha acabado de desatar la tormenta política es un informe publicado justo ayer, 10 de Junio por Gazedda Kibris, (que pueden consultar en turco en este enlace) en el que se viene a demostrar la intervención de los servicios secretos de Ankara a través de la embajada turca en Nicosia para evitar que Mustafa Akinci fuera elegido en las pasadas presidenciables y repitiera en el cargo de Presidente de la RTNC.

En el informe publicado en dicho portal web, se pueden encontrar incluso los nombres de los agentes que amenazaron a Mustafa Akinci y a su secretario Cenk Gürçag, Ali Kişmir, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Prensa, relatando fueron llevados a un espacio cerrado y presionados para renunciar a la carrera presidencial. Esto incluye a otros candidatos como Serdar Denktaş (del DP) y otros periodistas como Pinar Barut o Rasih Reşat, que también afirman que fueron presionados por miembros del servicio secreto turco para evitar el nombramiento de Akinci. La situación parece haber llegando incluso a especular con una intervención extranjera o un golpe de estado de Tatar para hacerse con el poder, si la situación así lo requiriese, auspiciado por Turquía. De momento en occidente la noticia no ha tenido mucho eco, salvo curiosamente por Deutsche Welle en su versión turcófona.

Todo esto coincide también en el tiempo con reequilibrios importantes en la región. Grecia ha recibido un apoyo importante de Francia al calor de la grave crisis vivida el verano pasado con Turquía por el uso de las aguas territoriales y las ZEE (y las grandes reservas naturales que contienen). Un apoyo que en contra de la sensación general que iba a ser recibido por los EE.UU, a acabado viniendo de Francia con quien el país Helénico incluso ha firmado recientemente la renovación y actualización de la armada. Podemos continuar con Egipto ya que vira y aumenta su presencia en Libia (y justo coincide con un suavecimiento de la retórica anti «Hermanos Musulmanes») e incluso Italia parece estar de vuelta y junta esfuerzos con Francia (con quien mantiene y ha mantenido desencuentros en el conflicto Libio) en gran parte motivados por la acción turca en el mediterráneo oriental , una ecuación en la que incluso España ha entrado. Ankara ha ayudado a conseguir algo difícil, y es que los principales «rotores» de la UE actúen coordinados y de forma más o menos unánime en el Mediterráneo para entre otras cosas, realizar un contrapeso a la expansión turca de los últimos años. Seguro que Ankara ha recibido el mensaje. De fondo por eso, se escucha el ruido que deja el «gran ausente».

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Portada del informe sobre las intervenciones del MIT turco en las elecciones Presidenciales de la RTNC del pasado mes de octubre de 2020, desarrollado por Gazedda Kibris.


Esta posición única de los principales motores de Europa con Turquía se está también traduciendo en otros ámbitos más allá del estrictamente naval. Europa está sacando músculo y seguro que Ankara lo ha notado y a la vez esto debe llevar a un nuevo planteamiento de las relaciones Ankara-Club Europeo. ¿Se abre de nuevo una puerta a la integración turca, el eterno candidato que cumple este año 22 desde se convirtiera en país candidato, en suspenso desde finales de la década pasada? Las visitas de máximas responsabilidades a Ankara en los últimos meses puede llevar a pensar que en efecto, hay algo en movimiento y la relación está mutando a un acercamiento después de las tensiones de los últimos años. Obvio es que uno de los temas espinosos encima de la mesa, uno de ellos es precisamente el asunto chipriota, en el que Ankara parece que sigue sin querer su brazo torcer. Es curioso como algunas líneas de trabajo que parece estar siguiendo la UE con Turquía en la actualidad, que son un poco como el «palo y la zanahoria» tiene cierto parecido con cierto giro que se nota en las relaciones de la UE con su otro gran vecino: La Federación Rusa. De nuevo, el ruido de fondo, el «gran ausente».

A sumar lo más importante de estos reveses a las aspiraciones turcas de Erdogan es la situación que vive Turquía dentro de sus fronteras. La crisis del covid-19 ha dañado la economía turca y el modelo populista neoliberal con pivote en el turismo-construcción en el que se basa Erdogan ha perdido credibilidad ante una población que más allá del tema del islam, le ha dado apoyo por que ha generado y repartido (de forma muy desigual) la riqueza en el país euroasiático. A ello hay que sumar los resultados de las anteriores elecciones municipales en Turquía que supusieron un varapalo considerable a las aspiraciones de poder del AKP y del mismo Erdogan, perdiendo muchas de las principales ciudades del país e incluso feudos históricos como Estambul. Y es en Estambul donde podría salir el principal dolor de cabeza a la reelección presidencial de Erdogan previstas para antes del 25 de Junio de 2023, el alcalde Ekrem Imamoglu del CHP (Partido Popular Republicano Social Democrático) que se perfila incluso como favorito en las encuestas que empiezan a surgir para determinar quien será el próximo Presidente de la República de Turquía. Si se me permite ser poco discreto y viendo como está la política interna turca de movida, se podría llegar a pensar que es precisamente de las filas de los propios servicios secretos turcos (MIT) de donde ha surgido la filtración y la documentación del escándalo de Ersin Tatar y las elecciones presidenciales turcochipriotas.

Se abre pues, un frente que parecía calmado para Erdogan ante el escándalo desatado en la RTNC. Las consecuencias podrían ser una alianza entre sectores muy distanciados entre si por la solución al problema chipriota como los representados por Akinci o Baris Yarkadaş, pero que si que tienen un punto de unión: la soberanía turcochipriota sin tutelajes extranjeros. Eso dejaría a Chipre fuera de la zona de influencia efectiva turca, seria un varapalo muy importante para la «Mavi Vatan» y por ello les provocaría serios problemas en su proyección estratégica en la zona , siendo un problema importante a la hora de acceder a los recursos naturales que posee la zona, amén del papel geoestratégico de la isla respecto Líbano, Siria, Israel, Palestina, Egipto y Libia. En todo caso, lo que si se atisba en el horizonte es la repetición de las elecciones presidenciales turcochipriotas.

En cuanto a La República de Chipre y la posición de las principales organizaciones grecochipriotas en este asunto, es de esperar que no tarden en pronunciarse a la que salgan un poco del ensimismamiento que les ha provocado su política doméstica, ya que justo el pasado 30 de Mayo se realizaban elecciones legislativas para escoger sus 56 de 80 miembros de la Casa de los Representantes con una participación del 65.72%. Unos resultados que vienen a afirmar la preeminencia de DISY y de AKEL en el panorama político chipriota si bien con una pérdida porcentual cerca al 3% en cada caso, siendo el partido de extrema derecha y hermanado con el ya ilegalizado «Amanecer Dorado» griego, ELAM, la sorpresa de la noche duplicando representantes y pasando a tener casi el 7% de los votos emitidos.

Bibliografía:

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